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ATENCIÓN PLENA: PERSPECTIVAS ACTUALES SOBRE SU ORÍGEN, SIGNIFICADO Y MÚLTIPLES APLICACIONES EN EL CRUCE ENTRE LA CIENCIA Y EL DHARMA.

 
Por J. Mark G. William y Jon Kabat-Zinn

Los editores invitados a la introducción de este número especial sobre la Atención Plena explican el fundamento, razón de ser, objetivos y sus intenciones futuras. La integración tan amplia que ha sufrido así como el variado abanico de enfoques que estudian actualmente la Atención Plena desde campos tan diversos como la medicina, la psicología, la neurociencia, la sanidad, la educación, el liderazgo empresarial u otras instituciones sociales de gran relevancia, ha permitido que se convierta en un campo muy rico y floreciente. El rápido crecimiento y el incipiente interés que ha despertado el empleo de las antiguas prácticas de la meditación en la nuestra sociedad actual, enmarcadas en una tradición cultural y filosofía con una finalidad muy específica, nos hace replantearnos que se de una posible desnaturalización en cuanto a su esencia, haciendo que sus nuevos usos y formas de acercamiento, de manera inconsciente, pura ignorancia, mala interpretación o un empleo inadecuado de las mismas, sean en definitiva, imprudentes. Los autores sugieren tomarnos el tiempo necesario para tratar este punto tan delicado debido al nuevo campo de actuación que emerge a partir de dos epistemologías que son potencialmente sinérgicas, siendo tal vez más fructífero hacer una pequeña pausa y bagaje de lo que ya tenemos. Los autores que colaboran en este número especial, expertos en campos de la erudición budista, la investigación científica, así como en la puesta en práctica de la Atención Plena en la asistencia sanitaria o en centros educativos, se unen al reto identificar tanto las áreas potenciales de sinergia así como las posibles escisiones que pudieran plantearse en la misma. Esperamos que estos intercambios, reflexiones y exposiciones colectivas aquí expuestas podamos llegar a nuevos entendimientos que beneficien y direccionen este prometedor campo de trabajo.

Estamos encantados de presentar esta edición especial de Budismo Contemporáneo, dedicado de manera exclusiva a las contribuciones que provienen por un lado de profesores invitados y eruditos budistas, junto con profesionales y estudiosos de la Atención Plena tanto desde el perspectiva clínica como desde el campo de la investigación, donde aportarán artículos desde todas las vertientes posibles de la Atención Plena así como varios aspectos que están surgiendo ante su creciente popularidad e integración con la corriente de pensamiento actual en campos tan diversos como la medicina, la educación, la psicología y la sociedad en general. El hecho de haber invitado a colaborar en este número a dos científicos y médicos, los cuales no se consideran a sí mismos ni Budistas ni eruditos en dicha materia, es digno de una mención especial que se debe al esfuerzo de apertura y buena voluntad por parte del editor de la revista, el señor John Peacocke. Le damos profundamente las gracias por esta oportunidad así como la fe que ha depositado en nosotros.

Durante los años que abarcan desde principios de los 80 hasta finales de los 90, época dominada por la medicina conductual, el campo de estudio de las aplicaciones basadas en la Atención Plena fue modesto. El número de artículos que salen a la luz cada año mantiene una trayectoria lineal con una pendiente muy baja. En algún punto a finales de los 90 se produce un aumento de publicaciones de forma exponencial y que se mantiene hasta nuestros días (Figura 1). El interés y la actividad en este campo ya no se limita tan solo a la disciplina de la medicina del comportamiento, también llamada medicina mente / cuerpo, o dentro de la propia medicina actual. Empiezan a llegar aportaciones de gran calado desde otros campos como el de la psicología clínica y de la salud, la terapia cognitiva y la neurociencia, un interés que sigue aumentando, aunque de forma moderada, en otras áreas como la educación primaria y secundaria, la educación universitaria, el Derecho o en el mundo de los negocios y el liderazgo. De hecho en el Reino Unido el Servicio Nacional de Salud (NHS) ha implantado la terapia cognitiva basada en la Atención Plena como el tratamiento de primera elección para poblaciones específicas de pacientes que sufren de un Trastorno Depresivo Mayor. Pero eso no es todo, en la última reunión científica dedicada a la investigación sobre la atención plena en campos de la neurociencia así como la medicina clínica y psicología celebrada en Madison el pasado mes octubre de 2011, los delegados del Instituto Nacional de Salud informaron que este organismo ya financió más de 150 proyectos de investigación sobre la atención plena durante los cinco años anteriores.

El crecimiento e interés en la atención plena en los últimos 10 años ha sido enorme, y en muchos aspectos extraordinario.

Poniéndonos en perspectiva y si nos situamos en el año de 1979, cuando los Tratamientos de Reducción del Estrés basado en la Atención Plena (MBSR) veían la luz por primera vez en la Clínica de Reducción de Estrés de la Universidad Central de Medicina Massachusetts en Worcester, Massachusetts, sólo la idea de pensar que la meditación consciente podría integrarse tener tanto calado dentro de la medicina convencional y la ciencia, hasta tal punto de que el NIH fuera a financiar tan elevado número de investigaciones sobre la Atención Plena, y crear un simposio de un día completo de duración en su campus durante el mes de mayo del 2004 denominado «Meditación sobre la Atención Plena y la Salud», y que paralelamente el NHS en el Reino Unido ordenara el uso a nivel nacional de la terapia basada en la Atención Plena, es cuanto menos sorprendente. Este interés no se limita de forma exclusiva a regiones de América del Norte y el Reino Unido. Actualmente se está despertando en países de todo el mundo.

De hecho, si nos retrotraemos hasta el espíritu de la época de finales de los años 70, la probabilidad de que las prácticas de meditación budista fuesen integradas dentro de la corriente actual de la medicina convencional y se expandiesen en la sociedad, así como haber sido capaces de percibir la excelsa variedad de posibilidades en cuanto investigación y potencial práctico de aplicaciones en la actualidad, tendiendo en cuenta el momento donde surge, sus probabilidad eran aún más bajas a que se diera una hipotética parada en la expansión de universo y este se retrotrajese sobre sí mismo dando lugar a un gran Bang. En otras palabras, era infinitesimal. Y sin embargo este desarrollo está sucediendo y continuando desde múltiples vertientes. Es de gran relevancia ver como están convergiendo dos epistemologías de culturas tan distintas, a saber, la científica y las disciplinas contemplativas, en particular, la meditación, y aún más específicamente las referidas a las técnicas de meditación budista, sacadas de su marco habitual de uso y práctica asociadas a estas. Dado que las prácticas de meditación budistas se centran en el cultivo de la Atención y Visión Clara, el Equilibrio Emocional (ecuanimidad) y la Compasión, y puesto que todas estas capacidades pueden ser refinadas y mejoradas a través del desarrollo dirigido de la atención, podemos decir que los orígenes de las prácticas de meditación budistas son de facto universales. Por tanto, y como argumenta Kabat-Zinn en su artículo de cierre, es fundamental que estas prácticas estén al servicio de la sociedad actual donde se vean como algo natural ya que nos ofrecen una herramienta eficaz de ayuda para aliviar y reducir el malestar y sufrimiento que conllevan ciertos estados mentales así como las conductas asociadas a estos, sin que por esto tenga que desdeñarse o despreciarse el marco epistemológico desde el que han surgido, sino más bien al contrario, ofreciendo la posibilidad de ser empleadas de una forma profunda sin que se pierda por ello la coherencia con su verdadera esencia.

El interés por las prácticas de la meditación Budistas y sus posibles aplicaciones por parte de la medicina occidental y la ciencia representa la convergencia entre dos formas distintas de acercarse al conocimiento, por un lado, el de la ciencia empírica occidental, y por otra parte el empirismo proveniente de disciplinas de la meditación o de la conciencia así como las escuelas enmarcadas en estas, que se han desarrollando durante milenios. El mundo sólo puede beneficiarse de esta convergencia y mezcla de saberes siempre y cuando haya un respeto mutuo y ambas partes sigan los más altos estándares en cuanto a rigor y empirismo que le son propios a ambas. La promesa de llevar a cabo una mayor profundización sobre estos temas tanto a nivel práctico como teórico es posible cuando se emplean distintos puntos de vista que ayuden a arrojar luz sobre viejos problemas que están aún sin resolver.

De forma paralela, y como resultado de dicha confluencia entre ambos saberes y el creciente entusiasmo generado en torno al mismo, pueden surgir problemas que pueden minar y obstaculizar seriamente el surgimiento de grandes y potenciales avances en este campo emergente. Es en este contexto en el que esperamos que este número especial en la revista un acercamiento al diálogo y conversación permanentes entre disciplinas que normalmente no se comunican entre sí, y que de lugar a una investigación introspectiva por parte de todos los que están interesados en estudiarla, al margen de que una parte empleen para dicho acercamiento lo que se ha dado en llamar ‘ primera persona la experiencia «y otra parte la denominada » tercera persona » o perspectiva científica, donde estudian los aspectos de la experiencia humana desde un punto de vista más tradicional (Varela y Shear 1999).

La promesa de esta convergencia y enriquecimiento mutuo de experiencias a partir de estas dos formas de entender el mundo es de una importancia vital. De tal forma que en la actualidad se está convirtiendo en la corriente principal de pensamiento e investigación en Ciencia Cognitiva (Varela, Thompson y Roach 1991; Thompson 2007) y la en Neurociencia Afectiva (Lutz, Dunne y Davidson 2007). De forma paralela en el año 1987 ya se dieron los primeros intentos de acercamiento y diálogo llevados a cabo por parte del Instituto Mente y Vida entre el Dalai Lama y la comunidad científica y médica, junto con otros estudiosos del budismo y filósofos donde se trataban puntos y temas buscando la posible convergencia entre las partes. (véase Kabat -Zinn y Davidson 2011; www.mindandlife.org).

Si debido aumento del interés y la popularidad que supone el estudio de la Atención plena en todas sus vertientes y aplicaciones en el ámbito profesional, donde surgirán nuevos desafíos y dificultades asociadas a este éxito, esto va a hacer la necesidad de plantearnos preguntas como: ¿Existe algún tipo de peligro intrínseco tener en cuenta? ¿Es posible que algo con un valor incalculable para una tradición y cultura donde es venerado por largos años, llegándose a catalogar incluso de sagrado, pueda perderse debido a sus aplicaciones algo más convencionales? ¿Cuáles son las posibles efectos negativos que pueden aparecer a lo largo de tiempo al converger dos epistemologías tan dispares a priori? ¿Hemos de preocuparnos de que los profesionales noveles se fijen en esta área más como una moda pasajera en la que trabajar (o algo que se espera de estos como parte de su formación por parte de sus colegas más veteranos) en vez de verlo realmente con el potencial instrinsecamente transformador que contiene en si mismo? ¿Es posible que pueda usarse de forma inapropiada por parte de algunos sectores debido a una falta de formación o ignorancia y que pueda provocar serios daños en su puesta en práctica? ¿Pueden ser que se pierdan partes importantes del proceso debido a un aparente «éxito» temprano, como sucede con frecuencia cuando obtenemos buenos resultamos de forma rápida y no esperada?

Si somos capaces de mantener este cuestionamiento permanente, a veces difícil e incluso incómodo, y si podemos discernir y detectar las señales de un posible peligro que no se hubiese caído antes en la cuenta, en un diálogo continuo y colaboración en áreas y dominios donde tradicionalmente no se conocen acercamientos previos, tal vez, obtengamos el fruto de esta confluencia siempre y cuando no dejemos de ser conscientes de los peligros que la acechan incluyendo aspectos críticos que expondrán los intervinientes de esta edición especial que presentamos aquí. El hecho de que en una revista académica dedicada al budismo sea la sede de este tipo de encuentro interdisciplinar es una clara señal clara de ruptura de barreras de áreas que estaba separadas hasta hace no mucho tiempo como eran el campo de la erudición y la investigación.

Esta edición especial ofrece una oportunidad única para que tanto los que ya estamos involucrados en este proyecto como los que accedan a él por primera vez puedan echar la vista atrás en el tiempo y reflexionar sobre el cómo se sucede esta interrelación entre las enseñanzas budistas y la cultura occidental, y cómo podrían llevarse hasta el siguiente nivel de florecimiento, potenciándose al máximo su beneficio con el daño mínimo posible.

Nuestra primera tarea como editores era obtener a un equipo de contribuyentes de carácter internacional que aportaran ensayos originales, incluyendo autores que podrían plantear cuestiones a las que algunos de nosotros puede ni siquiera se nos hubiese pasado por la cabeza, ya sea desde el punto de vista académico o cultural, y que con su mero planteamiento se arroje algo de luz sobre aspectos de este campo que lo enriquezcan y ayuden a profundizar aún más si cabe. Para conseguir dicho objetivo, hemos invitado a estudiosos del Budismo, científicos, médicos y maestros que consideramos pueden hablar profundamente sobre este tema y que va dirigido hacia dos tipos de audiencia: en primer lugar, la comunidad Budista, que puede no estar tan familiarizada con la influencia y el uso creciente de la Atención Plena en entornos más profesionales, pudiendo generar incluso cierta confusión y perplejidad; y en segundo lugar, a profesores e investigadores de la Medicina Occidental, científica, psicoterapéutica, educacional o empresarial, que desean estar más informados sobre las áreas actuales de debate dentro de la erudición Budista.

Con este objetivo en mente, hemos organizado los ensayos manteniendo en mente una cierta secuencia, partiendo inicialmente de los estudiosos del Budismo para que nos ayuden a centrar el debate contemporáneo desde un contexto histórico, para pasar más tarde a la visión que nos ofrecen tanto maestros como médicos/científicos para volver a retomarlo en el contexto histórico que nos permita honrar de la mejor forma posible el potencial de la Atención Plena desde las tradiciones de donde proviene, y al mismo tiempo, hacerlo lo más accesible posible para todos aquellos que no se les habría ocurrido buscarlo fuera de la tradición Budista.

Desde Abhidharma a la Ciencia Psicológica

En nuestro primer ensayo, Bhikkhu Bodhi analiza la etimología y el uso el término sati en los textos fundacionales, con la intención de transmitirnos la amplitud y profundidad que contiene el término de la Atención Plena. Explora también las diferencias y tratamientos dados al concepto de sati señalando la importancia de re-interpretar los sistemas donde la Atención Plena es entendida como un mero recuerdo frente a sistemas donde se hace un mayor hincapié en lo que el autor ha denominado «Conciencia Lúcida». Para llegar a esto el autor examina pasajes de Nyanaponika Thera donde se pone de manifiesto el riesgo que se corre el emplear el concepto de sati como una «atención vaga». Es en este contexto donde el artículo se va a centrar, tanto en la belleza como en el gran desafío que supone el acercar la Atención Plena a la salud actual, educación y la investigación neurocientífica. Su exposición establece las bases para comprender el significado y el uso de palabras relacionadas con la Atención Plena en los textos clásicos ofreciendo así una perspectiva única sobre lo que es o no importante para su aplicación práctica en Occidente.

El ensayo de Georges Dreyfus explora los riesgos potenciales que surgen la comprensión incompleta de la Atención Plena, no solo a nivel teórico, sino también, y con mayor preocupación, a nivel de la experiencia. En particular, el autor sostiene que las definiciones actuales de la Atención Plena, donde sólo se enfatiza uno de los aspectos, a saber, la Atención Plena «centrada en el momento presente» en la tradición histórica puede hacernos hacer que pasemos por alto otros aspectos también centrales de la Atención Plena. El autor explora estas implicaciones en la práctica actual pero toma en cuenta otros planteamientos que aparecen en los textos budistas donde se le da una importancia similar tanto a la experiencia presente como a la pasada, incluyendo aquí nuestra capacidad de desarrollar una atención sostenida tanto sobre objetos que este o no presente en nuestro campo de conciencia.

Andrew Olendzki continúa a examen los mismos problemas planteados con anterioridad empleando en primer lugar el sistema descrito en el Abhidharma llamado Abhidhammatthasan que podemos encontrar en los textos Pali dónde la Atención Plena es vista como un estado avanzado de experiencia constructivista, y cuya sabiduría surge sólo cuando se dan ciertas condiciones especiales; luego lo contrasta con la versión en sánscrito denominada Abhidharmakos donde tanto la Atención Plena como la sabiduría se consideran factores «universales», por lo que ‘surgen y desaparecen en cada estado mental». Esto tiene unas implicaciones muy importantes para ayudarnos a entender lo que hacemos cuando estamos meditando, ya que según este ultimo enfoque, tanto la Atención Plena como la sabiduría están ocultas la mayor parte del tiempo debido a que están apresadas en las redes del apego, la aversión y la ignorancia, por lo que la mente es intrínsecamente sabía y despierta en su estado original. Como indica Olendzki ‘La práctica se convierte en descubrir la naturaleza original y pura de la mente». El autor sugiere que es a partir de este último enfoque de donde surgen las bases para la creación de un modelo Innatista y que posteriormente pasa a criticar desde la perspectiva constructivista.

¿Qué maestro contemporáneo experto en Atención Plena hemos de tomar como referencia? ¿Qué implicaciones tendría?

En el artículo de John Dunne se toca directamente esta cuestión. El autor centra su exposición en la denominada práctica «no dual» la cual considera la corriente de pensamiento dominante en la literatura del Abhidharma, examinando así esta práctica no dualista, donde se incluyen las acciones dirigidas hacia un objeto, las teorías sobre los pensamientos y juicios, cómo surgen y se ven afectados por la práctica. El autor toma como base la brillante exposición que hace Georges Dreyfus en su artículo sobre el «enfoque clásico» del Abhidharma de la atención plena aunque alegando posteriormente que es posible que este modelo no sea del todo válido para explicar la teoría no-dual innatista que es la que se emplea por médicos y estudiado por científicos Occidentales, tal y como comenta Jon Kabat-Zinn en su descripción de la variedad de influencias budistas en el desarrollo de la MBSR.

John Teasdale y Michael Chaskelson contribuyen con dos ensayos con el gran reto de unir la Teoría Budista con la práctica clínica. En su primer artículo nos ofrece un enfoque distinto del primer y segundo axioma reflejado en las Cuatro Nobles Verdades donde se plantean la cuestión: «¿Cómo encaja esto con las personas que presentan un cuadro de MBSR o del tipo MBCT? ‘Después de todo, dicen, los pacientes con este tipo de trastornos lo que vienen buscando básicamente es un alivio del estrés, una mejoría para sobrellevar su enfermedad o sentirse mejor después de haber pasado una depresión. Normalmente los pacientes no están buscando resolver ningún problema existencial.

Los autores se plantean la siguiente pregunta: ¿Cuan importante o relevante es para el clínico en su trabajo profesional conocer las Cuatro Nobles Verdades? En su artículo destacan como la forma en la que trabaja la mente nos hace difícil ver con claridad la naturaleza de nuestro propio sufrimiento, a lo que hay que sumarle nuestra peculiar forma de reaccionar y experimentar cada momento. Muestran también el lenguaje compulsivo con el que se suelen mostrar nuestros apegos en forma de «obligaciones» y «deberes» o los «solo-si condicionales» que nos absorben haciendo que este deseo se haga incluso el objeto de deseo y se cambie con respecto al que se presentaba en un principio. Para ello, los autores le dan un significado más profundo a la noción de una terapia «cognitivo», más allá de las imágenes de dibujos animados que nos confunden con el verdadero conocimiento y comprensión del este enfoque. Y eso no es todo, su análisis nos recuerda de alguna forma como el dolor emocional que perdura en el mundo occidental se mantiene y opera sobre las mismas condiciones en el tiempo, en donde «los patrones mentales que mantienen a las personas atrapadas en el sufrimiento emocional son, fundamentalmente, los mismos patrones que se sitúan entre cada uno de nosotros y el potencial que tenemos para hacer que florezcan nuevas y más profundas formas de realizar nuestras vidas».

En último lugar dirigen su mirada directamente a los profesionales que realizan intervenciones basadas en la Atención Plena: ¿Qué necesidad tienen de conocer estas verdades? Los autores señalan los peligros que se corren si intentamos enseñarlo sin establecer una ‘hoja de ruta’ definida para su correcta comprensión y experiencia.

En el segundo artículo, Teasdale y Chaskelson desarrollan con un poco más de profundidad las enseñanzas del Budismo Clásico desde la perspectiva de los Procesos Psicológicos Subyacentes, en particular, la forma en la que opera la memoria de trabajo (mencionada en el artículo de Georges Dreyfus). Los autores retoman y reformulan según este criterio la Teoría de los Subestados Cognitivos Interactivos (ICS en inglés) elaborada por Teasdale y Barnad, que sirva como marco general para entender mejor cómo la mente transforma el sufrimiento. La Teoria ICS reconoce en sus planteamientos dos tipos de significado, a saber, uno explícito y específico (expresado en una proposición simple, como ‘el gato se sentó en la alfombra »), y otro implícito e integral (el sentido que se da en el lenguaje de un poeta o un narrador).

Teasdale y Chaskelson muestran cómo el sufrimiento puede ser visto, en términos psicológicos, como respuesta a «unos patrones particulares información» (por ejemplo, los patrones que transmiten ciertos significados «afectivamente cargados»). Si la «memoria de trabajo» puede contener piezas separadas de información y luego integrarlas en patrones más amplios, el sufrimiento puede ser transformado cambiando esos mismos patrones de información que la originan: ‘La memoria de trabajo proporciona un lugar en el que estos patrones se tienen en cuenta y se integran a su vez con otros patrones para crear unos nuevos que no produzcan sufrimiento ‘. En términos de la ICS, la atención plena es una forma de crear nuevos patrones de significados implícitos holísticos. Para los lectores que ya estén familiarizados con el modelo del ICS, este re-acondicionamiento será de una valiosa contribución. Y para los lectores que aún no lo conocen, este artículo le proporcionará una magnífica puerta de entrada para acercase al mismo.

Casar la enseñanza Budista con la práctica de la Atención Plena contemporánea

El siguiente grupo de artículos se centra en explorar los desafíos inherentes que conllevan el traer viva la profunda verdad que perdura en la práctica del Dharma en el contexto secular del día a día del profesional de la salud en su interacción con las personas, examinando cómo una intervención basada en la Atención plena (Terapia Cognitiva basada en la Atención Plena [MBCT]) combina, por una parte, un compromiso sobre los avances y descubrimientos científicos sobre la depresión y, por otro lado, un respecto por la sabiduría amplia y extensa existente en la tradición Budista con sus prácticas meditativas.

En vista de lo anterior, Melanie Fennell y Zindel Segal señalan que la MBCT es como una especie de matrimonio de conveniencia. ¿Qué sucede cuando una parte de este matrimonio es la meditación de la Atención Plena, enraizada en el pensamiento y práctica Budista, y la otra proviene de la tradición occidental de la ciencia clínica cognitiva? Como profesores de la MBCT / Atención Plena cuya base profesional y formativa se basa en la ciencia cognitiva y en la terapia cognitiva, estos autores definen y sacan a la luz de forma clara las tensiones inherentes que existen en este matrimonio.Examinan los puntos de congruencia y divergencia entre las dos tradiciones. Es particularmente útil la exposición resumida que hacen sobre los orígenes y estado de la práctica actual en Terapia Cognitiva (TC ), sus bases teóricas, y su interacción en el mundo de la psicoterapia. Su exposición pone de manifiesto como una intervención basada en la Atención plena para el tratamiento de la Depresión, que consolida el éxito de una intervención basada en la TC lográndose un alivio duradero a largo plazo, ha de ser visto como algo exitoso por si mismo en sus propios términos, y no hay por qué desprestigiar o tirar por tierra áreas enteras en psicoterapia (como CT ) simplemente porque se ha tomado un rumbo diferente de los basados en la Atención Plena. Fennell y Segal en su artículo nos recuerdan que la TC es un enfoque complejo y válido por derecho propio, que comparte características comunes con la Atención plena. Caracterizan por tanto la MBCT como un matrimonio entre socios del mismo status social y sugieren que, a pesar de las apariencias, es un matrimonio que bien puede perdurar en el tiempo.

Kuyken y Feldman se centran en un aspecto particular de las intervenciones basadas en la atención plena: la compasión. ¿Qué es la compasión? Es, en sus propias palabras, la capacidad de  «orientar la mente » y la «capacidad de responder». Cuanto hay compasión, la mente está perfectamente orientada para reconocer el dolor en la experiencia humana de los otros cultivándose así la capacidad para expresar bondad, empatía, ecuanimidad y paciencia. Mientras que Fennell y Segal proporcionan la evidencia sobre la eficacia de la MBCT en la reducción de riesgo de la depresión en general, Kuyken y Feldman construyen las bases que demuestran con su trabajo clínico con personas que vienen a consulta buscando ayuda para tratar su depresión, como es a través del cultivo de la compasión como las personas pueden aprender a cambiar la perspectiva de las cosas de forma duradera, consiguiendo así un poco más de libertad y distanciamiento sobre las condiciones que antes eran percibidas como incapacitantes. Curiosamente, ahora tenemos pruebas de que incluso cuando una intervención basada en la Atención Plena no incluye la Compasión hacia el otro como práctica específica, los instructores que poseen estas cualidades y que así la expresan en todos los aspectos de su enseñanza en su interacción con estos – desde la recepción inicial en clase hasta la guía en las prácticas incluyendo la investigación que le sigue – permite a los participantes cultivar una respuesta compasiva frente a su propio sufrimiento. La investigación ha demostrado que el grado en el que los participantes son capaces de cultivar esta respuesta compasiva, donde antes había autodenigración, subyace la eficacia del programa de Atención Plena para reducir la aparición futura de una nueva depresión (Kuyken et al. 2010 ).

El artículo de Martin Batchelor se centra en los desarrollos más recientes de la aplicación clínica de la Atención Plena en el contexto de su propia experiencia como monja zen coreana. Estudió budismo zen con el difunto maestro Kusan Sunim del que se convirtió en su intérprete personal y traductora. Después de la muerte de su maestro, comenzó a escribir extensamente acerca de lo que considera como central en el pensamiento y práctica Budista. En su artículo nos relata cómo, en el año 1992, mientras realizaba una investigación para un libro que estaba escribiendo sobre las mujeres y el Budismo (Caminando sobre las flores de loto, 1996 – revisado y renombrado como Mujeres en el camino Budista, 2001) en la que se entrevistó con mujeres de diferentes tradiciones Budistas (tanto monjas como laicas Asiáticas y Occidentales) descubriendo que «las técnicas de meditación que usaban no parecía que importase tanto como la autenticidad y devoción como practicantes del Dharma». La autora sugiere que, con independencia de la escuela Budista que sigamos, si practicamos tanto el Samatha (calma y estabilidad) y el Vipassana (insight o «darse cuenta») dará lugar al cultivo de la atención plena.

Sobre este análisis la autora nos plantea una sugerencia aún más radical: Si examinamos con detenimiento los «Cuatro Grandes Esfuerzos» que se describen en el Sutta Vitakkasantana podemos ver que hay descubrimientos e intenciones comunes para las distintas tradiciones Budistas que se incluyen en los enfoques terapéuticos que se incorporan en la MBCT y la MBSR, abarcando incluso a la Terapia Cognitiva Conductual clásica. En cada una de estos enfoques, indica la autora, se «comparte el enfoque pragmático e independiente en su acercamiento a la vida y donde se reconoce como valor fundamental la aceptación y la compasión ‘.

Edel Maex se propone una tarea similar en su artículo, pero desde el otro extremo por así decirlo. Se acercó al Zen como psiquiatra buscando la mejor forma de afrontar las cargas diarias de su trabajo, para posteriormente tratar de ofrecer a sus pacientes la visión reveladora que había encontrado tanto en la práctica como a nivel de conocimientos, topándose con los escritos de Jon Kabat-Zinn. En el libro de Jon llamado Vida Completamente Catastrófica (Kabat-Zinn 1990), se encontró con algo que, como el mismo describe en un lenguaje llano y con los pies en la tierra, le iba a ahorrar 10 años de trabajo! Maex señala los riesgos de tomar la Atención Plena fuera de su contexto Budista: en vez de permitir que los pacientes puedan apreciar y experimentar directamente el poder del Dharma se corre el riesgo, según el autor, de que pueda acabar por convertirse en otra técnica más, despojada de la profundidad y sabiduría que conlleva el poder inherente de la Atención Plena. Entonces, ¿Qué fue lo que el autor percibe en los escritos actuales sobre este asunto como auténtico, tanto como practicante zen y psiquiatra?

Maex define su artículo como el ejercicio de volver a reinterpretar algunos conceptos de la clínica de la Atención Plena pero acorde a los conceptos básicos del Budismo. La intención de su artículo es la de enseñar a los profesionales de la Atención plena contemporánea a «reconectar con estas joyas que están presentes en sus mismas raíces», dirigido a sus colegas de profesión y amigos practicantes del Zen, asegurándose
de esta forma que los enfoque actuales no desechan el concepto del Dharma, creyendo erróneamente que las propuestas que se hagan sobre la materia son así más relevantes. El autor concluye: » Como se nos muestra en la Historia delBudismo, todo es un proceso de continua reformulación acorde a las necesidades de las personas que están frente a nosotros ‘.

Sharon Salzberg nos aporta una forma renovada de entender el concepto de las intenciones al recordarnos en su artículo cómo la Atención Plena y la Compasión se cultivan juntas de forma intrínseca. La Atención Plena no consiste únicamente en » saber que es lo que está sucediendo «, como por ejemplo el escuchar un sonido, sino más bien conocerlo de una forma muy determinada – libre de apegos, aversión e ignorancia. Es desde esta libertad donde obtenemos la base necesaria para que se produzca una toma de conciencia y transformación duradera. La Atención Plena, comenta la autora, «nos ayuda a romper las leyendas, mitos, costumbres, prejuicios y las mentiras que se tejen alrededor de nuestras vidas. Podemos limpiar así las distorsiones que nos son familiares, continuas y persistentes, para llegar a ver todo de forma mucho más clara lo que es verdadero por nosotros mismos. Cuando somos capaces de ver lo que es verdadero, podemos vivir nuestras vidas de una manera diferente». Los frutos del refinamiento y expansión de la Compasión se producen gracias a la profundización en esta comprensión que incluye ver cómo todas nuestras vidas están inextricablemente interconectadas, lo que permite una integración y preocupación mutua. Sharon Salzberg no sólo lo afirma – sino que lo vivencia, dandole una dulzura y sentido del humor en sus historias y ejemplos que nos invitan a participar en todo momento.

La Atención Plena en la educación y la medicina: el desafío del cambio institucional

Comenzamos esta introducción señalando cómo la atención plena se ha vuelto muy popular en breve lapso de tiempo. El catalizador fundamental para este rápido crecimiento ha sido sin duda la receptividad para asumir las enseñanzas que habían sido ejemplificadas durante siglos en los monasterios en Asia, enseñadas en los centros de retiro durante décadas, para ser trasladadas a otros contextos como hospitales y médicos, los cuales ni siquiera se habían interesado por estas, y ni conocían de su existencia. Como hemos visto en las distintas contribuciones de este artículo, el acercar la Atención Plena fuera de un contexto monástico o de centros de retiro requiere de una continua actualización y reelaboración. Este trabajo por tanto no finaliza nunca ya que tanto las personas como los sistemas e instituciones están cambiando continuamente; es necesario que se esculpan, prueben, refinen y se descarten distintos léxicos, imágenes y metáforas (la menos por algún tiempo) cuando estas pierden su poder de comunicar.

Este punto queda ilustrado de forma magistral por Miribai Bush que en su artículo nos acerca a las conclusiones y reflexiones obtenidas durante los 13 años a los que estuvo al frente del Centro para la Mente Contemplativa en la Sociedad con su programa pionero en este campo donde fomenta y apoya la integración de las prácticas contemplativas en los cursos y planes de estudio ofreciendo una amplia gama de opciones en la educación superior. La autora describe los cursos donde se integran las prácticas comtemplativas a través de diversas y variadas disciplinas que van desde la arquitectura hasta la física, o desde la economía hasta la poesía. Algunos cursos tienen como profesores a Maestros Busdistas; otros a autoridades dentro de su propio campo profesional, y cada uno de estos con su forma personal de practicar la meditación. Las Prácticas contemplativas incluyen formas de meditación distintas como el yoga y la visualización, así otro como prácticas únicas que han surgido a raíz de estas: por ejemplo, en el comportamiento de la economía, las prácticas de auto-conocimiento nos revelan como las emociones inconscientes rigen las decisiones económicas; en la arquitectura, la meditación estimula el diseño de edificios que armonizan con el entorno natural.

La autora nos muestra el núcleo de desarrollo y su apoyo a este movimiento, donde surgen nuevas preguntas a raíz del  uso de la práctica contemplativa así como su impacto futuro en la Educación. El artículo culmina con un resumen de la «jerga» que se emplea en el aula sobre la Atención plena: cómo los profesores han ido explorando las imágenes y metáforas a lo largo de la Historia o la Filosofía dentro de su propia disciplina (como por ejemplo enseña un profesor de ciencias la Atención Plena hacia el sonido, hablando así de una «ecología acústica»). La autora nos muestra de esta manera, como un maestro hábil y creativo puede definir e introducir nuevos usos y prácticas de forma sencilla y accesible en resonancia con la profunda sabiduría de las tradiciones de donde han sido extraídas.

Una de las Insitituciones donde, al menos a simple vista, parece que se ha establecido con fuerza el trabajo sobre la Atención plena es el Centro de Medicina de la Universidad de Massachusetts, la institución donde la MBSR fue desarrollada originalmente. Ya tan sólo por este hecho que nos cuenta en su artículo Saki Santorelli no deja de ser algo extraordinario. En 1998, El Hospital Universitario de Massachusetts, sede del Centro de Reducción de Estrés desde su inicio en el año de 1979, se fusionó dando lugar a un nuevo Hospital. Varios años más tarde, y debido a las restricciones presupuestarias severas del momento, el Centro de Reducción de Estrés fue eliminado del sistema clínico. De forma repentina este Centro, que había alcanzado una gran reputación a nivel mundial debido a su extensa investigación clínica, visión de futuro y con mucho esfuerzo apoyado por cientos de miles de personas de forma directa o indirecta, quedo al borde de su desaparación.

Saki Santorelli comienza esta electrizante historia con un correo electrónico que cualquier persona en una posición de poder no querría recibir nunca. Los hechos de producen tres meses después de su asumir el cargo de director del Centro para la Atención Plena. De repente se paraliza el corazón de toda la empresa porque el Centro de Reducción de Estrés está amenazado, y con ello, el de todos los empleados que trabajaban y dedicaban su vida en este.¿Cómo responder ante estos sucesos? El ensayo de Santorelli revela lo que podría ser – y que de hecho es – la practica  de la atención plena llevada a una situación de crisis en donde nos vemos con la necesidad de afrontar con toda la crudeza del mundo, desde una posición de liderazgo, sucesos muy desagradables, una vez agotada toda esperanza posible, y donde pareciera no queda otra cosa que hacer a nuestro alcance más que honrar «nuestra capacidad innata para residir en nuestro corazón puro como diamante en bruto y recordar de donde surge la verdadera fuente de poder y sabiduría.»

¿Cómo podemos transmitir el sabor de esta gran sabiduría a los participantes de un programa de formación de tan sólo ocho semanas de duración? A simple vista parece imposible. Sin embargo, y según la evidencia publicada en revistas científicas de todo el mundo, los participantes que han sido adiestrados por instructores que han aprendido y vivenciado en su interior estas cualidades de las que habla el autor, pueden y de hecho sufren una transformación de la experiencia que nunca habrían imaginado. Este tipo de cosas son las que puedan quizás explicar, aunque solo sea de forma parcial, el por qué de su enorme popularidad y su creciente impacto en el mundo.

¿Es posible investigar y medir la Atención Plena sin desnaturalizarla?

Como ya se ha señalado con anterioridad, la introducción de la antigua práctica la mediación budista en el flujo de la medicina convencional así como en otras disciplinas conlleva asociado de forma inevitable el enfrentarse a una serie de retos relacionados con los grandes cambios culturales y epistemológicos que estos acarrean. Es posible que algunos eruditos Budistas puedan sentir que el significado esencial de la Atención Plena se haya sobreexplotado, distorsionado o quizás abstraído de forma selectiva de su nicho ecológico fundamental en formas que puedan amenazar su profundidad, integridad y su valor potencial.

Esto puede ser o no el precio que hay que pagar por el desarrollo y la operativización de nuevas áreas basadas en el Dharma como el MBSR y MBCT, dirigido a personas a las que tiene el potencial de transformar sus vidas en cierto modo gracias a esta práctica auténtica, pero a la que nunca habrían llegado si esta fuese ofrecida desde el marco y vocabulario budista más tradicional. Este tema surgió a partir de la descripción de las diferentes lenguas realizada por Miribai Bush en la que expertos de diferentes disciplinas enseñan la importancia de la práctica de la Atención Plena a sus estudiantes, siendo algo que será revisado nuevamente en el artículo final de Jon Kabat- Zinn.

Una vez se introdujo la Atención Plena en el ámbito clínico y en otras disciplinas como la educación superior, y una vez que comienza a ser evaluado científicamente, era prácticamente inevitable que las reglas para la recolección de la evidencia empírica a través de la investigación científica iban a exigir la construcción de nuevos puentes y vías de comunicación entre estos dominios que previamente no habían tenido ninguna comunicación o discurso intelectual. Por ejemplo, en psicología, hay una serie de reglas acerca de los métodos cualitativos que rigen lo que se puede y no hacer cuando se entrevista a los participantes, y lo que podemos inferir de la transcripción de dichas entrevistas. También hay reglas acerca de cómo elaborar experimentos y tests para probar de forma cuantitativa la eficacia de un programa basado en la Atención Plena. La construcción de estos canales de comunicación con una mente abierta puede ser un proceso complicado para todos los participantes a ambos lados de esta brecha epistemológica divisoria.

Paul Grossman y Nicholas Van Dam hacen una llamada elocuente a la prudencia en este sentido. Los autores están particularmente preocupados de que una celeridad por definir la Atención Plena dentro de la psicología occidental puede terminar por desnaturalizarla en formas que no eran previsibles por aquellos que hacen uso de la terminología en el ámbito clínico y de laboratorio, a menos que la práctica, el estudio y la exploración parta desde su propia y profunda vivencia del Dharma en primera persona. Su artículo considera en primer lugar el número de psicólogos que están definiendo y caracterizando los conceptos actuales que giran en torno a la Atención Plena. A continuación, exploran si esta caracterización es compatible con las enseñanzas Budistas originales de la Atención Plena. Posteriormente pasan a indicar si además estas características de la Atención plena definidas científicamente cumplen con los estándares que marca la metodología científica empírica actual.

La conclusión a la que llegan los autores es que aún hay mucho trabajo por hacer en este terreno para llegar a algún acuerdo sobre las bases fundamentales y tener un acercamiento más fresco para definir cuestionarios de auto-informe y las subescalas que afirman medir el constructo de la «Atención plena», y con cautela y paciencia hemos de actuar de esta forma a menos que queramos «cosificar y trivializar conceptos que posiblemente contengan una mayor riqueza de la que aún no somos plenamente conscientes».

El artículo de Ruth Baer nos presenta una alternativa coherente partiendo de una perspectiva empírica sólida. Este reto lo articula y presenta basándose en la evidencia encontrada en la Medicina y la Psicología: Es necesario determinar el por qué hay algo que de facto es capaz de producir un cambio, y explorar con la metodología que nos sea válida a nuestra disposición los procesos subyacentes que cursan en este cambio. Este punto es de vital importancia ya que en la gran mayoría de las terapias tiene efectos beneficiosos que pueden tener poco o nada que ver con lo que el médico considera es el ingrediente clave. Nos referimos al poco apreciado y rechazado efecto placebo. Este efecto es tal vez uno de los más poderosos que hay en la medicina. Este potencial e influyente efecto es en general el que menos valor y reconocimiento recibe por parte de maestros y médicos ya que preferimos pensar que se debe más bien a los efectos de la terapia y enseñanzas lo que da lugar a la experiencia transformadora en la vida de nuestros pacientes. La investigación al respeto puede ser algo muy aleccionador.

Así la autora se pregunta: ¿Cómo puede llevarse a cabo esta investigación y comprobar lo que se ha aprendido realmente si no hacemos el intento de acercarnos a la comprensión o la experiencia que se tiene de la Atención Plena ( al menos dentro de los programas  o intervenciones clínicas basadas en Atención plena), y a partir de ahí evaluar si dicho entrenamiento conduce a un cambio cualitativo interno y, en general, la existencia de una tendencia a responder plenamente atentos en nuestras vivencias diarias? En su artículo nos resume, de forma elegante, la búsqueda y desarrollo de cuestionarios para estudiar la Atención plena con una alta fiabilidad y validez interna, así como lo útiles o no que pueden ser hasta la fecha y los continuos desafíos que suponen su interpretación.

La Enseñanza tradicional y su aplicación actual revisada.

Los dos últimos artículos sirven para que podamos ver forma global las conexiones existentes entre las enseñanzas tradicionales y sus aplicaciones actuales.

Rupert Gethin revisita algunas fuentes del Budismo tradicional para comprobar que es lo que entendían aquellos por Atención Plena, explorando si esta comprensión encaja o no con alguna de las formas en la que se nos presenta la Atención Plena en el contexto de las intervenciones basadas en estas. Partiendo de fuentes bien conocidas como el Satipatthanasutta, el autor sigue su viaje prestando una mayor atención a algunos detalles de cómo era entendida la Atención plena por el pensamiento Budista más tardío. Estos detalles, aunque menos conocidos, nos aportan claves importantes sobre el acercamiento a la práctica y cultivo de la Atención Plena en el Budismo tradicional. En particular, explora el concepto de la Atención Plena como «sin prejuicios». Traza de forma convincente el vasto territorio así como la problemática que conlleva la convergencia de estas corrientes epistemológicas:

El cómo uno vea la adaptación de la práctica de la Atención Plena Budista con su aplicación en la Medicina moderna para el tratamiento del Estrés y la Depresión va a depender de una perspectiva u otra. Así, desde una perspectiva Budista, el extraer la Atención Plena de su contexto viéndolo sólo como una de las técnicas meditativas que podemos encontrar en el Budismo puede verse como una apropiación y versión distorsionada de la tradición Budista que pierde el objeto cuya meta es erradicar la codicia, el odio y el engaño. Desde otra perspectiva Budista, podría verse como un ejemplo de » habilidad de adaptación» (upaya-kausalya): ésta proporciona el primer paso clave para que los seres sintientes tengan la oportunidad de acercarse al camino que conduce a la cesación del sufrimiento. Aún desde otra perspectiva Budista que podríamos catalogarla como «moderna», que se despoja de algunas partes del Budismo en su bagaje cultural e histórico innecesarios, para concentrarse exclusivamente en lo que es realmente esencial y práctico. Una perspectiva No Budista podría considerar la erradicación del marco histórico y cultural para revelar la esencia práctica que hasta entonces había quedado oscurecida por la religión Budista. Finalmente podríamos considerar la fusión de las prácticas derivadas del Budismo junto con los métodos actuales de la ciencia cognitiva occidental como el verdadero avance que supera y hace redundantes las prácticas Budistas tradicionales. Como observadores de la historia social, podría verse también como un claro ejemplo de cambio en el contexto cultural donde antes nos dirigíamos a la religión para sanar nuestras almas y ahora lo hacemos hacia la medicina y la ciencia.

En el ensayo final de Jon Kabat-Zinn se incluyen relatos narrados desde su visión personal sobre algunos capítulos de la historia de la MBSR y cómo llego a convertirse en lo que es, enfatizando en las grandes oportunidades y riesgos que conllevan los intentos por asociar el Dharma, visto desde una perspectiva más universal, con la corriente cultural e institucional dominantes en la actualidad de manera que no pierdan su profundo potencial, crecimiento, curación y poder transformador. Desde un primer momento, la finalidad no es otra que desplazar la curva de la campana de Gauss de la sociedad hacia unos niveles más elevados de salud mental, bienestar y bondad, generando lo que el autor denomina en otro lugar (Kabat-Zinn 2005) «rotación ortogonal en la conciencia» tanto en los individuos como las instituciones, y tanto a un nivel local como global.

El autor trae a colación un tema que también ha sido tratado en el artículo de Miribai Bush, a saber, la cuestión del uso determinado de una legua cada vez que nos referimos a la Atención plena. Tanto el cambio en la terminología así como el énfasis en algún aspecto u otro es algo que ha sucedido siempre que el Dharma entraba en contacto con nuevas culturas, tal y como está sucediendo ahora en nuestra era. Una pregunta que nos surge es cuan conscientes somos del lenguaje que empleamos para enseñar la Atención Plena, incluyendo las dimensiones que esta implican, y como queda elegantemente descrito por Teasdale y Chakelson en el segundo artículo de esta colección. ¿Cómo podemos ampliar el significado de un termino como es la » Atención plena» en la lengua inglesa que a veces conlleva asociado el significado de «Dharma» en su totalidad, como sugiere Kabat-Zinn? ¿ Es posible hacerlo de una forma auténtica sin caer en una ilusión o la ignorancia? ¿Puede ser inteligente emplear un enfoque más universal pero catalizador que conserve la autentica y liberadora comprensión de la mente con todo su
potencial de sabiduría, compasión y libertad? ¿Puede ser efectivo para reconocer y movilizar nuestras capacidades individuales como seres humanos y poder realizarlo en todas las dimensiones de nuestro ser, lo que algunos llaman nuestra verdadera naturaleza, en esta vida?

Este fue por supuesto el propósito de introducir el término de Atención Plena dentro de la corriente de la Medicina actual. Uno de los riesgos inevitables es que algunos hayan podido conjeturar la desnaturalización del concepto de la «Atención plena» al ponerlo de relieve como el único elemento a tener en cuenta de la práctica Budista. Kabat-Zinn aborda es su artículo esta cuestión de forma directa y sugiere que más que una descontextualización del Dharma la MBSR es un intento de recontextualización desde su plena esencia. La MBSR ha empleado el lenguaje propio de la Tradición Budista pero insiste en que los pacientes que se derivan al programa de Reducción del Estrés por parte de los médicos para aliviar su sufrimiento les sirva como una introducción a la práctica de la Atención Plena, por ejemplo, en el marco de las Cuatro Nobles Verdades. El Noble Octuple Sendero y los Cuatro Fundamentos de la Atención Plena pueden haber impedido que la MBSR y otras intervenciones en la Medicina y la Psicología se hubiesen arraigado de esta forma.

Este planteamiento es posible tenga alguna relevancia en futuros debates sobre los puntos de vista que se reflejan la edición de este número especial. Ahora que hay un gran interés y actividad entorno a la Atención Plena y su potencial aplicación en la vida secular, un examen detallado y el potencial para clarificar las distintas dimensiones tradicionales, atributos, virtudes y las implicaciones de los distintos componentes de la Atención plena que se articulan y discuten en este foro, siendo el primero que se da de este tipo, son de hecho importantes, así como absolutamente necesarios para la profundización y florecimiento del campo como una unidad.

Observaciones Finales

La Atención plena tal y como es enseñada en las intervenciones se asocia de forma sistemática con elementos que técnicamente se conocen como la clara comprensión y el discernimiento. No se trata tan sólo de una Atención desnuda (sin prejuicios), aunque es parte importante dentro de la misma. Tampoco es algo puramente conceptual, cognitivo o basado en el intelecto. De hecho, en esencia, es la consciencia en si misma, algo completamente distinto, podríamos decir, con una mayor capacidad que el pensamiento, ya que todas y cada una de las emociones y pensamientos se realizan en la consciencia. Ambas dimensiones son de vital importancia para la experiencia humana. A pesar de recibir en nuestro sistema educativo un entrenamiento amplio de técnicas que nos ayudan a pensar de distintas formas, no tenemos sin embargo ningún tipo de experiencia para cultivar la intimidad junto con nuestra capacidad innata llamada conciencia. La conciencia es virtualmente transparente para nosotros. Tendemos a no se conscientes de nuestra conciencia. Lo solemos dar por hecho con suma facilidad. Es raro que nos planteemos la posibilidad de explorar y refinar de forma sistemática nuestra relación con la consciencia en sí misma, o que esta pueda ser «habitada».

Esta es una área de investigación y debate profundo tanto en primera como tercera persona. En un contexto secular es de central importancia para cultivar la Atención plena la introspección y el auto-entendimiento. Es por este motivo por lo que encontramos un gran placer y valor con este formato de trabajo donde se acercan a la misma mesa eruditos Budistas, científicos, profesiones y médicos. Tenemos la esperanza de que tanto la investigación académica como el diálogo interdisciplinar continúen dando nuevos frutos nutriéndonos de una mejor comprensión y práctica de las disciplinas meditativas, y que descansen sobre una base sólida basada en el respeto de la forma tradicional de entender el Dharma, permaneciendo fiel al espíritu de esta con el surgimiento de nuevos caminos en su interpretación.

El enorme interés que ha despertado la teoría y práctica de la Atención plena en la ciencia occidental, medicina, salud y educación traerán consigo nuevos retos y oportunidades. Clásico y moderno, las formas de investigación e indagación de Oriente y Occidente están ahora en conversación y dando como resultado un enriquecimiento mutuo como nunca antes había sucedido. De hecho, podríamos decir el campo de investigación de las aplicaciones basadas en Atención pena están en su infancia pero con una promesa de que producirá nuevos conocimientos y vías de investigación mientras se desarrolla y múltiples direcciones. Por ejemplo, hay un grupo de psicólogos occidentales que están empleado nuevos métodos de trabajo para mostrar como tanto el cuerpo como la mente generan claridad y engaño. Consideremos el caso de la «Ceguera al cambio». Estudios demuestran que cuando ocultamos de la visión de una persona o otra  durante un periodo de uno o varios segundos, esta no es capaz de darse cuenta de que la persona que teníamos delante haya cambiado por otra nueva, y sigue sin que se interrumpa la conversación (Simons and Levine 1998). Podemos pensar también en otros experimentos donde se nos induce a asentir cuando estamos escuchando el punto de vista de alguien en particular para luego ser más propensos a apoyarlo sin que nos hayamos dado cuenta de haber sido manipulados en nuestra opinión de forma experimental (Brin ol y Petty 2003; Wells y Petty 1980); o estudios más recientes donde se nos muestra lo poco adaptativo y las graves consecuencias que conllevan el procesamiento conceptual en una persona con un trastorno de alimentación que la hace ver más gorda de lo que realmente está (Rawal, Park, y Williams próximamente).

Estos estudios demuestran de forma convincente la capacidad que tiene la mente para hacerse ilusiones. No se necesita de ninguna interpretación basada en el Dharma; sin embargo son consistentes con esta, proporcionando ejemplos y formas novedosas de los caminos que puede tomar nuestra mente para personas que nunca van a leer un texto Budista. Estas linea de trabajo e investigación muestran a su manera la importancia que tiene el prestar atención, sin caer en el olvido, y con actitud compasiva, a la mente que tiene la capacidad de engañarnos en cada momento.

Los ensayos escritos sobre este tema dan testimonio de la necesidad de una investigación, traducción, renovación y diálogo constantes. Podríamos decirse de alguna forma que las enseñanzas se mantienen vivas gracias a nuestro continua voluntad por ponerlas a prueba. En caso de convertirse en dogma, esto podría dar lugar a una sensación confortable por un tiempo para algunos, pero volverse inflexible, dando lugar a disputas innecesarias perdiendo así todo su potencial liberador. Una flor seca pude ser muy hermosa pero de poca utilidad para una abeja.

Como coeditores, nuestro papel en esta introducción ha sido la de presentar el objetivo original en esta publicación especial y que le dará una idea de los contenidos que aquí se tratarán desde diversos y apasionados puntos de vista por los contribuyentes al mismo. De igual forma nuestro papel ha sido también el presentar por encima las tensiones inherentes a esta gran empresa y sacarlas a la palestra de forma explícita.

Es precisamente desde la «tensión» existente entre el Buddhadharma con su alto desarrollo y todas toda su variedad de vertientes y linajes junto con lo que podemos llamar en lenguaje cotidiano el «dharma vivo universal», de donde surge este potencial de sanación, toma de conciencia y transformación – una transformación que que puede verse en el día a día en aquellos personas que vienen en busca de ayuda en los programas clínicos basado en Atención plena para aliviar su sufrimiento y gracias al cultivo de la Atención plena y una exposición implícita al Dharma, a pesar de nunca han oído hablar ni una palabra, experimenten un cambio profundo que nos siguen asombrando a todos.

NOTA

Este encuentro fue organizado por Richard Davidson, Zingel Segal y Amishi Jha con el apoyo del Instituto Fetzer

FUENTE:

Contemporary Buddhism, Vo. 12, Nº. 1, Mayo 2011, Routledge Taylor & Francis Group

Traducido del inglés para este blog por Adolfo Maldonado

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