fbpx

Cómo cambia el cerebro cuando meditas

Al trazar nuevas vías en el cerebro, el mindfulness puede transformar la agitación mental en calma.
Por Jennifer Wolkin / 20 Septiembre, 2015

Hasta hace no mucho tiempo, se creía que el cerebro con el que nacíamos era estático; que a partir de una determinada edad, las cartas neurológicas que nos tocaban eran las únicas con las que podíamos contar durante nuestra vida.

En cuestión de una o dos décadas nos hemos dado cuenta de que se trata más bien de lo contrario: el cerebro está diseñado para adaptarse constantemente. El reconocido neurocientífico Richie Davidson junto a sus colegas del Centro para la Investigación de Mentes Saludables de la Universidad de Wisconsin-Madison (CIHM) nos facilitan tres datos: 1) podemos entrenar al cerebro para cambiar, 2) Ese cambio se puede medir, y 3) Nuevas formas de pensamiento pueden cambiarlo a mejor.

Es dificil comprender como esto es posible. Practicar mindfulness no es como tomarse una pastilla, o cualquier otro parche que actue rápidamente entrando en la corriente sanguínea y atravesando la barrera hemato-encefálica para producir una sensación inmediata o, por el contrario, para reducir una molesta.

De la misma manera que aprendemos a tocar el piano a través de la práctica sucede en el caso del cultivo del bienestar y la felicidad. El pasado mes de Agosto Davidson contó a la revista Mindful que el cerebro continúa cambiando a lo largo de toda su “vida útil”. Y para él esto son realmente buenas noticias:

“Podemos moldear intencionadamente los cambios propios de la plasticidad cerebral. Enfocándonos en pensamientos saludables, por ejemplo, y dirigiendo nuestras intenciones en ese sentido, podemos influir en la plasticidad cerebral y modelarla en una dirección beneficiosa. Esto nos conduce a la inevitable conclusión de que cualidades como la calidez y el bienestar deberían ser vistas como habilidades.”

Davidson añade que las investigaciones en neuroplasticidad dan a los neurocientíficos un marco a través del cual monitorizar la investigación sobre meditación. Y en el CIHM están empezando a darse cuenta de ello: “incluso con practicas de corta duración, de alrededor de 30 minutos de meditación al día, se pueden producir cambios observables en el cerebro que pueden ser detectados en un scaner.”

Basándome en investigaciones recientes, he seleccionado cuatro formas en las que tu cerebro puede cambiar si practicas mindfulness:

Aumento de la materia gris/ espesor cortical en las siguientes areas:

– Corteza cingulada anterior: Se demostraron incrementos en la materia gris en la corteza cingulada anterior, que es una estructura localizada detrás del lóbulo frontal. Esto se ha asociado a diferentes funciones de autoregulación, incluida la habilidad de detectar problemas de atención y favorecer la flexibilidad cognitiva.
– Corteza prefrontal: También se detectó un incremento de la densidad de la materia gris en áreas del lóbulo prefrontal, encargado principalmente de las funciones ejecutivas tales como la planificación, la resoluciónn de problemas y la regulación emocional.
– Hipocampo: Asímismo se han detectado incrementos en el espesor de la corteza del hipocampo, que es la región del sistema límbico encargada del aprendizaje y la memoria, y es extraordinariamente sensible al estrés y a los desórdenes del estado de ánimo como la depresión y Trastorno de Estrés Post-traumático.

Reducción en el tamaño de la Amígdala Cerebral:

Los estudios han demostrado que la amígdala, conocida como el centro cerebral de “lucha o huida” y el asiento de nuestros temores y ansiedades, decrece en lo referido a su volumen celular tras la practica de mindfulness.

Disminución o mejora de la funcionalidad en determinadas redes/conexiones:

La practica de mindfulness no sólo reduce el tamaño de la amígdala, sino que las conexiones entre ésta y la corteza prefontal se debilitan. Esto permite una menor reactividad y sienta las bases para nuevas conexiones entre áreas asociadas con funciones cerebrales más avanzadas (atención, concentración, etc).

Reducción de la actividad en el centro cerebral del “yo”:

La practica de mindfulness está implicada en la reducción de la activación de la Red Neuronal por defecto (RND), a la que en ocasiones se refiere como a nuestra “dispersa mente-mono”. La RND está activa cuando nuestra mente va de pensamiento a pensamiento, parecido al estado de rumiación mental, no siempre es favorable si tenemos vistas puestas en la felicidad general.

El impacto que el mindfulness ejerce en nuestro cerebro se percibe con el tiempo: un tranquilo, firme y consistente análisis de nuestra realidad, junto a la habilidad de ver la corriente del río desde la orilla, ser más consciente y tolerante, menos crítico y menos reactivos. Igual que tocar el piano día tras día fortalece las redes neuronales encargadas de la habilidad musical, la practica del mindfulness puede hacer nuestro cerebro, y por tanto a nosotros, más regulados y con la capacidad de tomarnos un tiempo en nuestros mundos internos en lugar de reaccionar inconscientemente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

diecisiete − 16 =