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El mito del mindfulness: Heroína espiritual para soportar un capitalismo que colapsa

Por Umair Haque
Fuente: https://umairhaque.com/the-myth-of-mindfulness-9d06c9e0a0bc
Traducción para este blog: Equipo de Traductores de la EAP

Una locura recorre el mundo. Tan vieja como el tiempo. No puedes ir a ningún sitio sin escuchar la proclamación de los gloriosos beneficios del mindfulness y la meditación.

Y aún así …
Aquí estamos, en las ruinas de la modernidad. El fascismo emerge mientras la economía global se estanca. Esto significa un dolor muy real para millones, miles de millones de seres humanos reales. Y ¿qué hacemos? ¿Meditar?

Si el Buda estuviera hoy vivo, probablemente no diría: ve a meditar. Diría: arregla tu sociedad para que haya menos sufrimiento en ella.

La meditación no debería sustituir al compromiso social. El objetivo no es darle la espalda a nuestros vecinos y compañeros. Si solo fuera eso, entonces es mejor no meditar en absoluto. Porque si hacemos eso, no estamos realmente meditando.

Todos los grandes maestros espirituales dicen: todo es meditación. Ver un atardecer, trabajar con esmero, ser amable con la gente. Todo esto es meditación. Si concebimos la meditación como algo que hacemos de vez en cuando, realmente no estamos meditando en absoluto. ¿Entonces qué estamos haciendo?

Se están usando las técnicas de meditación para fines equivocados: para escapar, huir, embotar el dolor. Esto es como meterse heroína espiritual.

Pero nadie necesita heroína espiritual si no está hecho polvo. Entonces, ¿qué es lo que nos está haciendo polvo? ¿Es una coincidencia que el auge del mindfulness coincida con un capitalismo que colapsa?

No lo creo.

La meditación pasiva y el capitalismo agresivo y salvaje son compañeros de cama perfectos. La pasividad de la meditación es el antídoto perfecto, la máxima respuesta estadounidense al capitalismo agresivamente cruel.

¿Por qué? Porque carga todo el peso de la situación en la responsabilidad personal. ¿No es cierto? Estás siendo profundamente herido por instituciones rotas y líderes fracasados. ¿Qué deberías hacer? ¿Desafiarlos? ¿Rebelarte? No, ve a meditar. Tu dolor es tu responsabilidad. No deberías sentir dolor. Pero si aún así lo sientes, adormécelo, escapa de él, sepúltalo.

Por todo lo dicho, el mindfulness es el último producto, el más refinado, del capitalismo. Este necesita una droga para sedar a los soldados que se rompen en sus frentes de batalla, y para paliar los daños humanos colaterales, cuando el fragor de la batalla haya terminado. Podemos meditar en el olvido hasta regresar a la Edad de Piedra. Pero ningún maestro espiritual digno de su comprensión diría que vale la pena.

¿Cuál es el medicamento más barato y efectivo que existe? La terapia real cuesta dinero. Las drogas reales tienen efectos secundarios. El capital quiere eficiencia pura. Máximo beneficio sin costo alguno. La meditación es la droga perfecta para que el capitalismo termine la mórbida tarea de devorase a sí mismo.

Después de todo, alguien tiene que hacer el trabajo sucio del capitalismo. Y te ha tocado a ti. Y lo harás aunque te rompa el corazón. ¿Qué haces, después, con un corazón roto? Encuentra el medicamento más barato que puedas.
Pero eso contradice el verdadero propósito de la verdadera meditación. El propósito de la meditación no es enterrar el dolor, la injusticia, la crueldad, sino prevenirlos.

El mindfulness, tal y como se está practicando en este momento, no previene la crueldad. Más bien la excusa, la justifica, la sanciona. La heroína espiritual solo es realmente necesaria cuando se lucha en una guerra tan salvaje que el horror cotidiano debe ser anestesiado.

Eres vicepresidente de Crueldad S.A. Todos los días te piden que hagas cosas moralmente repulsivas, aborrecibles y profundamente dañinas para la sociedad en la que vives. Tus decisiones causan angustia a los ancianos, explotas a los jóvenes, descartas a los débiles. Y eso te duele. ¿Cómo lidias con el dolor?

Por suerte para ti, tu departamento de Recursos Humanos organiza meditaciones diarias obligatorias. Así que vete. Y aprende a adormecer un poco el dolor. Despega. Déjate flotar …

“Oye, si no hay un yo, no puedo hacerme responsable de mis lacras morales, ¿verdad?”

Entonces, al aprender a desprenderte de tus lacras morales, adormeces tu dolor. Lo que en realidad está sucediendo es que la crueldad que estás produciendo está siendo excusada, justificada, alentada, maximizada.
Esto no es meditación verdadera. Esto es como usar una cruz para golpear a un niño. Es una violencia enorme contra la verdadera meditación. La verdadera meditación no consiste en desentenderte de la crueldad que has generado sino, antes que nada, en aprender a no hacer daño. Es por eso que la meditación es un camino humilde y constante, no una “actividad” desconectada de tu vida.

Si realmente quieres meditar y ser realmente consciente, ¿qué deberías hacer?

El objetivo de la verdadera meditación es entrar en contacto con el verdadero yo. El yo en ti y el tú en mí. Este es el puro ser. La materia prima de la existencia.

Para llegar ahí, debes desarrollar la conciencia de la conciencia. Verte a ti mismo viendo. Esto significa que tu ojo interno se vuelve hacia adentro y entonces ves el universo reflejado en tu alma.

Una vez que tienes un atisbo de este giro, de repente te das cuenta de que tú eres la primera víctima de toda la crueldad y la violencia que has generado. Ha esto se le llama karma. Y entonces te das cuenta de por qué la felicidad surge cuando te encuentras a ti mismo en los demás, y a los demás en ti mismo. Así es como es la realidad. La felicidad consiste en vivir esto aunque sea un solo instante.

En este punto es cuando entiendes la que es realmente la más grande de todas las leyes universales: estoy en ti, tú estás en mí. Por lo tanto, nunca debes hacer daño a los demás. Tu acción solo debería aportar luz. Entonces, y solo entonces, puedes sentirte satisfecho, porque estás en armonía con la verdadera existencia.

Es ahora cuando te encuentras realmente en el aquí y ahora. Antes estabas perdido en la ilusión, el engaño, la autodestrucción, la ignorancia.

Solo el momento en el que amas es el instante en el que realmente existes.

 

 

2 comentarios en “El mito del mindfulness: Heroína espiritual para soportar un capitalismo que colapsa”

  1. Mindfulness es atención plena de lo que hay incluyendome a mi que soy el centro de todo, de momento en mi es una práctica que hace muchos años practico. Haciendo esto veo muchas cosas, tengo comprensiones bastante profundas y en lo que estoy ahora es; perplejidad ante todo y sanando mi cuerpo/psique que a la vez es el mundo/… para una buena aclaracion siento dolor muy amenudo, en este tipo de atención no se le puede obviar en absoluto, al revés se despierta el dolor pues estas en el cuerpo, no es una percepción intelectual. No percibimos bien desde la mente prefontal o programa y hace falta la atención plena para ver y comprender mejor todo. En esta atención que los budistas lo llaman vipassana desde milenios, percibes desde todo tu ser, desde todo tu cuerpo. La gente da clases de mindfulnes, habla de ello y no tiene idea de lo que es. Yo tampoco pero al menos llevo muchos años practicándolo. El hacer a nivel social se convierte en la vida de la persona que lo practica, ayudando a amigos y a desconocidos en lo que puede, brilla algo poniendo su granito de arena en todo empezando por ayudarse a si misma, es un metodo que va despacio pero va seguro. Hay personas que no les gusta este sendero pues no saben que perciben mal, posicionandose en el victima/agresor, el callejon del ciego que no ve la salida. Como no voy a convencer a nadie lo dejo aqui con mi mayor deseo de felicidad para todos y para mi. Del articulo me ha llegado «estoy en ti, tú estás en mí» «Solo el momento en el que amas es el instante en el que realmente existes» Gracias. Iziar.

  2. Chic@s, ¡Asombroso!¡Menuda forma de tiraros piedras sobre vuestro propio tejado! ¡Muy lúcido el artículo! Muy agudo, muy re-evolucionario… ¡Levántate y anda! ¿Pero qué ocurre? ¿Que vuestra forma de meditación es mejor que la de otros? El enfoque está claro, pero sería perfecto si no pretendiérais desmerecer los intentos de aquellos que comienzan a meditar por ver la luz. Antes de llegar ahí, antes de saber de qué modo puede cada uno de poner su granito de arena en el desmoronamiento de este desconcierto global, primero hay que serenar la mente. ¿No? El mindfulness es perfecto para empezar encontrar el verdadero propósito, para a pulir ese diamante en bruto que todos tenemos en nuestro interior. Parece que, como muchos, que no meditan, le hayáis cogido manía a la palbara «mindfulness». No entiendo. ¿No es lo que vendéis? Está claro que sí. ¿Me lo podéis explicar? ¿O sólo es otro arrebato del Ego, tan común en aquellos que se proclaman maestros y guías espirituales, cuando han visto la luz y se enhervan al ver la lentitud de otros?

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