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La adicción al Ahora

Artículo escrito por Sharon Begley en Mindful Magazine (Diciembre, 2016).

Los defensores de la meditación Mindfulness proclaman vivir en el ahora, pero la capacidad de diferir una gratificación para el futuro puede ser, también, un elemento importante de Mindfulness

Te convertirás en un obeso y posiblemente en un adicto a las drogas ilegales o a los analgésicos. No tendrás suficientes ahorros para tu jubilación, llegarás a ser un jugador compulsivo y un alcohólico. Y todo porque no fuiste capaz de resistirte a devorar esa gominola justo ahora, ¿verdad?

Durante décadas, los psicólogos han vaticinado un futuro muy negro para aquellos que elegían la gratificación inmediata en lugar de posponerla. La referencia a la golosina es por el clásico experimento en el que unos investigadores ofrecieron a unos niños de cuatro años la posibilidad de comerse la golosina que tenían delante de ellos en ese momento o, si los niños esperaban un poquito, comerse dos golosinas. Los que fueron mejores postergando la gratificación, obtuvieron un gran éxito académico, más inteligencia emocional, y muchas más logros que aquellos que prefirieron comerse la golosina en el momento. Este resultado se ha generalizado en un dogma psicológico: que todos poseemos un “sesgo de inmediatez” que es innato e inmutable y que el “yo quiero esto ahora” tiene consecuencias como las descritas en el párrafo anterior.

Nuevos experimentos y nuevas perspectivas sobre el clásico, sin embargo, han minimizado este dogma, especialmente lo relacionado con la inmutabilidad y su causalidad. En su lugar “una emergente cantidad de evidencia indica que la elección intertemporal es maleable y puede estar profundamente influida por el contexto” argumenta la psicóloga Elisabeth Phelps, de la Universidad de New York, en un artículo de 2016. Sólo porque tú elijas una golosina ahora en lugar de dos un poco más tarde no significa que estés predestinado por “la tiranía del ahora”.

En general, las personas que valoran más las recompensas futuras solo ligeramente más que las que prefieren las presentes, están dispuestos a realizar sacrificios hoy para lograr un futuro mejor. Estudiamos hoy (diciendo un “lo siento” a nuestros amigos que nos invitan a una fiesta) para obtener mejores calificaciones. Ahorramos hoy para tener más dinero en el futuro.

Aunque el experimento de la golosina ha sido interpretado dándole el significado que el sesgo de inmediatez es innato, las nuevas investigaciones demuestran que depende del contexto, de qué otras opciones hay disponibles y cómo son presentadas, esto es, por factores que están más allá de tu carácter. Lo cual quiere decir que podemos manipular el contexto si necesitar domar la tiranía del ahora.

El efecto decimal

Una de esas influencias es el efecto decimal. Preguntados si preferían 9 dólares hoy o 11 dólares mañana versus 8.44 dólares hoy o 10.32 dólares mañana, es más probable que las personas elijan el dinero ahora si eligen entre números redondos. Se requiere menos deliberación entre números redondos, lo cual permite quitar la atención de la demora. Si necesitas un incentivo para ahorrar dinero, dite a ti mismo que la elección es entre 219.66 dólares hoy o 377.92 dólares mañana (sin números redondos). Esto podría distraer tu atención lo suficiente de “el hoy o el mañana” para enfocarla en “más o menos dinero”.

El tamaño del efecto

También existe el tamaño del efecto, que reduce considerablemente la tiranía del ahora. Incluso las personas con mayor grado de autocontrol y habilidad para posponer gratificaciones, cogerían 20 $ hoy en lugar de 30 en seis meses. 10 $ no parece ser un incentivo suficiente para esperar medio año y regalarme una comida con ese dinero extra. Pero sí pospondremos 1000 $ en favor de 1500 $, aunque el incentivo sea del mismo 50 %. Contrariamente a lo que los investigadores asumen, la gente considera el coste absoluto, no el relativo, de esperar. Las personas etiquetadas en los estudios de laboratorio como tendentes a un fuerte sesgo de inmediatez parecerían no tener tal tendencia si la recompensa está demasiado lejos.

Similarmente, imaginarse formas específicas de gastarse las recompensas futuras – literalmente, si la recompensa es dinero ahorrado e invertido, figuradamente si la recompensa es más educación o salud – hace que las personas renuncien a un refuerzo inmediato. En lugar de decir oh, qué bien, tendré 57.485 $ para mi jubilación, las personas piensan en formas específicas de gastarse el dinero – incluso con detalles tan finos como “65$ para cenar fuera cada semana”. También, nos decimos a nosotros mismos que estamos sembrando para recoger “el 22 de abril”, no “en 22 años”. Somos mejores imaginando el futuro con una fecha concreta.

Otra estrategia es crear un futuro explícito con 0 $. Te dices a tí mismo que la elección es entre gastar 1.075 $ hoy en un gran ordenador portátil pero tener 0$ dentro de 30 días o tener 0$ hoy pero 1.176 $ dentro de unos pocos meses (vamos a suponer que tienes el dinero en un super plan de ahorro). Imaginar un futuro a cero desarrolla una gran voluntad para posponer caprichos inmediatos. Phelps dijo: hace que “te concentres en las desagradables consecuencias futuras por haber elegido el reforzador inmediato”.

Si piensas que esta es la forma de pensar que mindfulness puede fomentar, estás en lo cierto. Un estudio de 2014 llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Utah, encontró que el entrenamiento (de 60 a 90 minutos por sesión) en Mindfulness reduce la tiranía del ahora, haciendo que las personas estén dispuestos a aceptar menos por posponer una gratificación. Esto puede parecer sorprendente, ya que Mindfulness es prestar atención al momento presente, y la observación no enjuiciante de los pensamientos y sentimientos que aparecen en tu mente. Pero sí, con práctica, hace que valoremos mucho más el futuro.

Cuando la Causa y el Efecto están fuera de alcance

La razón por la que he puesto ejemplos de cómo ciertos marcos pueden afectar a nuestros sesgo de inmediatez no es sólo para autoayuda. Es porque también señala cómo muchos estudios de laboratorio, que casi nunca controlan cosas como el efecto decimal o la magnitud del efecto, han etiquetado injustamente como defectuoso y destinado posiblemente al fracaso a personas que no lo están. Incluso en los más serios, el campo probablemente tenga un detalle fundamental equivocado: cuál es la causa, cuál es el efecto y si la tiranía del efecto explica todos los trastornos que se le atribuyen.

Déjeme poner un par de ejemplos más:

En un estudio clásico de 1998, los investigadores compararon el horizonte temporal de 34 adictos a la heroína con el de 59 voluntarios sanos. Este último grupo miraba hacia delante unos 4.7 años, mientras que el grupo de adictos imaginaba su futuro solo hasta 9 días, dice el psicólogo Warren Bickel del Tecnológico de Virginia, que argumenta que este “futuro acortado” explica las decisiones de los adictos. Si solo te preocupas por los próximos nueve días, por supuesto, fallarás a la hora de considerar las consecuencias de la adición a largo plazo.

Las personas con menor educación y menor nivel de ingresos tienden a devaluar las recompensas futuras (comparado con las personas con un estatus socioeconómico alto). Esto genera la creencia que su sesgo de inmediatez es la causa de su fracaso para tener éxito. Claro, ellos jugaron, fueron indulgentes consigo mismos, gastaron más tiempo y más dinero como si no hubiera un mañana que estudiando, solicitando empleos y ahorrando para el futuro.

¿Qué está equivocado en este cuadro? Invirtiendo el orden, no hay que imaginar mucho para sospechar que el limitado horizonte temporal de las personas que viven en la pobreza es efecto de su pobreza (¿es posible abrir una cuenta de ahorros o pagar la universidad cuando mi familia podría estar en la calle mañana a pesar de tener dos trabajos para pagar el alquiler?) o que no tiene sentido que los adictos se comporten de forma perfectamente racional para no tener futuro. Cuanto más incierto es el resultado prometido para un comportamiento, dice Bickel, menor es la motivación para llevar a cabo esa conducta. En un mundo caracterizado por el riesgo y la incertidumbre, dice, “la estrategia adaptativa parece ser considerar sólo las consecuencias inmediatas de la conducta”.

La ciencia de las elecciones intertemporales se ha apresurado a condenar a personas que no siguen las reglas de esa bonita clase media acerca de posponer recompensas hoy para tener unas mejores mañana. Cuando sientes que fuerzas que no están bajo tu control determinan tu futuro, se reduce el sentido de sacrificarse por el mañana si este sacrificio no produce el premio prometido. Por otro lado, si tu vives en una buena situación socioeconómica y solo tienes que añorar una golosina “justo ahora”, eso no significa necesariamente que estés condenado de por vida.

Investigación: El test de la golosina

En el experimento de la golosina de Stanford, una serie de estudios al final de los 60 y principio de los 71, unos niños entre 3 y 6 años de edad pasaban a una habitación y se les ofrecía una golosina. Si esperaban 15 minutos, les dijeron, les darían una segunda golosina. Si no eran capaces de esperar y se comían la golosina, no habría un segundo dulce. Estudios de seguimiento declararon que aquellos que esperaron habían obtenido mejores resultados en términos de salud, educación y bienestar. Este estudio es ampliamente citado en la literatura popular como un aviso de los peligros de no ser capaces de controlarse a uno mismo. La investigación reciente sugiere que los efectos de no retrasar la gratificación han sido exagerados.

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