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La respiración es el control remoto de tu cerebro

Un nuevo estudio ha encontrado pruebas de que existe una relación directa entre la respiración nasal y nuestras funciones cognitivas.

Autor: Crystal Goh

Crystal Goh es miembro del Laboratorio de Neurociencia Aplicada, y desarrolla programas sociales con organizaciones sin ánimo de lucro en Asia y América, combinando neurociencia, meditación y ecologismo. Anteriormente se dedicó al estudio del sueño y fue cofundadora de la compañía Araya, orientada a la obtención de imágenes cerebrales.

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«Respira profundamente»: todos hemos oído esto alguna vez que nos hemos encontrado en apuros. Pero la ciencia es la ciencia, y señala que ahora podríamos tener que actualizar ese vieja recomendación para leer en su lugar: «Respirar profundamente te ayudará a ser más consciente de tus emociones, pero solo si inspiras a través de las fosas nasales y no por la boca. Buena suerte».

Si bien esto podría parecer un consejo demasiado largo para recordar en un momento de apuro, lo cierto es que el poder de la respiración activa (inspirar y espirar deliberadamente para controlar el ritmo respiratorio) es un hecho conocido y utilizado a lo largo de la historia. Incluso hoy en día, en el caso de soldados en situaciones tácticas, o en las condiciones de frío extremas del Hombre de hielo, sabemos que una respiración lenta y profunda es capaz de calmar el sistema nervioso, al reducir el ritmo cardíaco y activar el sistema nervioso parasimpático (calmante). De este modo, nuestro cuerpo se sosiega, y también nuestra mente se tranquiliza. No obstante, un nuevo estudio ha encontrado recientemente pruebas de que existe una relación directa entre la respiración nasal y las funciones cognitivas.

Cómo influye la respiración nasal en el cerebro

La respiración es el control remoto de tu cerebro

Científicos médicos de Chicago se interesaron por comprender cómo afecta la respiración a las áreas del cerebro responsables de la memoria y del procesamiento de las emociones. Mediante una serie de experimentos han descubierto que la respiración nasal desempeña un papel crucial en la coordinación de las señales eléctricas cerebrales que se producen en la corteza olfativa (las áreas del cerebro que reciben la información procedente de la nariz), que luego coordina la amígdala (que procesa las emociones) y el hipocampo (responsable tanto de la memoria como de las emociones).

Sabemos que el sistema olfativo está estrechamente ligado a las áreas límbicas del cerebro que regulan las emociones, los recuerdos y el comportamiento, lo que explica por qué en ocasiones un olor o fragancia particular puede evocar recuerdos con una fuerte carga emocional. El estudio muestra, además, que el acto mismo de respirar, incluso en ausencia de olores, puede influir en nuestras emociones y en la memoria.

Para empezar, los científicos implantaron electrodos en el cerebro de siete pacientes epilépticos y al examinar las señales eléctricas cerebrales descubrieron que los ritmos de la respiración natural, espontánea, están en sincronía con los ritmos eléctricos lentos del área olfativa del cerebro. Luego descubrieron también que durante la inspiración nasal los ritmos eléctricos rápidos que se dan en la amígdala y el hipocampo se vuelven más fuertes. Una forma de entender esto es concebir el sistema como una orquesta: nuestra respiración nasal es el director, que marca el ritmo interpretativo lento de las áreas olfativas del cerebro, entrelazándolo a la vez con los ritmos más rápidos de las áreas que regulan las emociones y la memoria.

La inspiración codifica los recuerdos y regula las emociones

Para comprender mejor estos efectos sincrónicos de la respiración nasal en las áreas cerebrales, los científicos llevaron a cabo experimentos independientes en sesenta individuos sanos a fin de comprobar los efectos de las respiración nasal en la memoria y la conducta emocional. Se les presentaron rostros con expresiones de miedo o sorpresa y tenían que determinar rápidamente qué emoción manifestaban los rostros que veían. El resultado fue que eran capaces de reconocer los rostros de miedo (pero no los de sorpresa) mucho más rápido cuando esos rostros aparecían en el momento en que inspiraban por la nariz. Esto no sucedía durante la espiración ni cuando inspiraban por la boca. Los científicos también hicieron pruebas con la memoria (asociada al hipocampo), presentando a los mismos sesenta sujetos imágenes que luego debían recordar. Descubrieron que recordaban mucho mejor esas imágenes si las veían y codificaban durante la inspiración por la nariz.

Estos descubrimientos muestran un sistema en el que nuestra inspiración actúa como un control remoto del cerebro: al respirar a través de la nariz estamos afectando directamente a las señales eléctricas de las áreas olfativas, controlando así indirectamente las señales eléctricas de los centros cerebrales responsables de la memoria y las emociones. De este modo, podemos controlar y optimizar el funcionamiento del cerebro utilizando la inspiración, a fin de discriminar y reconocer las emociones más rápidamente y con mayor precisión, así como para fijar mejor los recuerdos.

Así pues, la inspiración por la nariz puede controlar las señales cerebrales y permitir un mejor procesamiento de la memoria y las emociones. ¿Pero qué hay de la espiración? Como se ha mencionado antes, una respiración lenta, regular, activa la parte calmante de nuestro sistema nervioso, reduciendo la frecuencia cardíaca y disminuyendo las sensaciones de ansiedad y estrés. De modo que mientras la inspiración afecta a la cognición, la respiración lenta y profunda, tanto en la inspiración como en la espiración, es beneficiosa para nuestro sistema nervioso cuando queremos estar más tranquilos. De hecho, la respiración consciente no hace solo hincapié en el aspecto respiratorio, sino también en el aspecto mental de hacerse consciente de la mente, del cuerpo y de la respiración, en conjunto. Al observar de un modo no enjuiciativo, sin forzarnos a alcanzar ningún estado especial, podemos entonces contemplar nuestra mente y sentir el cuerpo con mayor claridad. Esto, a su vez, se convierte en una vía de conocimiento y en una práctica en la que podemos seguir trabajando. Nuestra respiración tiene poder suficiente para regular las emociones y ganar en claridad, y para lograrlo plenamente hemos de hacer también el esfuerzo de centrar la mente en el aquí y el ahora.

Fuente del artículo:
Escrito por Crystal Goh. Publicado en Mindful (febrero de 2017) https://www.mindful.org/breath-brains-remote-control/

Traducción y corrección: equipo de traductores de la EAP para el blog www.eaplena.es​

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