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Los mitos del Mindfulness

los mitos del mindfulness

Las nuevas investigaciones vienen a aclarar algunos malentendidos acerca del cultivo de la conciencia momento a momento.

Por Jill Suttie I 5 de septiembre de 2018

Jill Suttie es doctora en psicología por la Universidad de San Francisco y escritora. Editora de reseñas literarias de la revista Greater Good, de la Universidad de Berkley, California. Publica artículos y ensayos periódicamente en este medio. Recientemente ha grabado un disco con canciones de inspiración folk-rock basadas en sus propias experiencias.

Traducción y corrección: equipo de traductores de la EAP para el blog www.eaplena.es​

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La meditación mindfulness puede ayudarnos a llevar una vida más saludable y feliz…al menos según la ciencia. Sin embargo, muchos de nosotros nos resistimos a practicarla. Quizá temamos que la meditación sea excesivamente new age o que pueda enlentecernos o conducirnos a la autocomplacencia. Algunas personas podrían temer que la práctica del mindfulness pueda ir en detrimento de la productividad, de la moralidad, o incluso de la energía que alimenta nuestra agudeza mental.

Pero los nuevos estudios de investigación están tumbando algunos de los mitos comunes acerca de la meditación mindfulness. En lugar de convertirnos en personas dichosamente desconectadas o descuidadas, la meditación mindfulness podría facilitarnos el tener un criterio moral, ser más persistentes para alcanzar nuestras metas o ser más energéticos en nuestra vida, ¡incluso en nuestra vida sexual!

Aquí tenemos algunos de los mitos acerca del mindfulness y las investigaciones que los contrarrestan:

Mito #1: El Mindfulness te quita “agallas”

Tener “agallas” –ser capaz de mantenerse firme en dirección a las propias metas, incluso cuando las cosas se ponen difíciles- es algo que mucha gente desea ardientemente. Es una cualidad muy valorada en el trabajo, en la escuela y en la vida. Pero podría argumentarse que el mindfulness, con su enfoque en la aceptación de “lo que es”, podría alejarnos de preocuparnos por nuestros objetivos o impedir que los alcancemos.

Sin embargo, un estudio reciente dice otra cosa. Se encontró que los estudiantes que afirmaron ser más mindful en general eran más perseverantes transcurridos cuatro meses, a la vez que lo contrario no se revelaba como cierto, es decir, tener más empuje y perseverancia no era predictor de una actitud mindful transcurrido un tiempo. Algunos aspectos del mindfulness parecían ser claves en esta relación: la actitud de “no juicio” (de las propias experiencias, pensamientos y emociones) se vinculó a una mayor perseverancia. Y “actuar con conciencia” (la habilidad de enfocar la atención en tus actividades en lugar de hacerlas inconscientemente de manera automática) fue relacionado con el mantenimiento del interés en tus propias objetivos a lo largo del tiempo.

Aunque este estudio utilizó una grupo de participantes bastante homgéneo, otros estudios han encontrado una conexión entre mindfulness y perseverancia en contextos más diversos, incluyendo culturas no occidentales –aunque los efectos eran algo más débiles en culturas colectivistas, en contraste con las individualistas. Además, la investigación ha encontrado que las personas más mindful (o gente con práctica de mindfulness) son más persistentes ante una tarea difícil, están más implicadas en el trabajo y son menos impulsivas, lo que también podría estar relacionado con la persistencia en las metas.

En general, estos resultados sugieren que el mindfulness no nos impide alcanzar nuestras metas, sino que en realidad puede ayudarnos a alcanzarlas…aunque se necesitan más (y mejores) estudios para demostrarlo.

Mito #2: El Mindfulness te hace moralmente ambivalente

Si el mindfulness consiste en aceptar nuestra experiencia presente sin juzgar, cabría pensar que su práctica podría dificultar la distinción entre el bien y el mal. Si todas las cosas están bien como están, ¿por qué tendríamos que pensar que cierto comportamiento está mal?

Pero, de hecho, el mindfulness en realidad nos puede volver más conscientes acerca de la conducta moral.

En un estudio reciente, dos grupos de estudiantes de negocios fueron asignados al azar, bien a un curso de mindfulness de 8 semanas, bien a un curso de autoayuda que incluía inteligencia emocional, confianza y pensamiento creativo. A continuación se evaluó su nivel de razonamiento moral (cuál era su desempeño en la resolución de dilemas morales). Los investigadores les plantearon un escenario de reto moral, por ejemplo, que recibieran una petición de su jefe de ignorar una transacción ilegal que  habrían descubierto entre la propia empresa y un cliente preferente. Posteriormente, los investigadores les plantearon una serie de cuestiones, entre ellas se les preguntaba  qué harían en esa situación y por qué. Se grabaron las respuestas y su razonamiento moral fue evaluado por investigadores independientes.

Además, los estudiantes informaron acerca de qué nivel de compasión y de egocentrismo tenían antes y después del curso (diciendo hasta qué punto estaban de acuerdo con afirmaciones del tipo “a menudo experimento sentimientos de ternura hacia personas desconocidas cuando parecen estar necesitadas” o “algunas veces hay que mentir para conseguir lo que se quiere”.  Después de analizar las respuestas, los investigadores concluyeron que los estudiantes que habían recibido entrenamiento en mindfulness eran más compasivos y menos egocéntricos y tenían más habilidades de razonamiento moral que aquellos que habían recibido la formación en autoayuda. Esto sugiere que el mindfulness podría mejorar el razonamiento moral –precursor de una mejor conducta-  ayudando a los estudiantes a preocuparse más por los demás.

En otros estudios se han encontrado resultados similares, aunque esta línea de investigación es relativamente nueva. En cualquier caso, el mindfulness parece disminuir el egocentrismo y aumentar la compasión, y parece probable que ambos aspectos conducen a una conducta más ética.

Mito #3 El Mindfulness te hace más introvertido y te conduce al aislamiento

Esta fue una de mis preocupaciones al tomar contacto con el mindfulness. ¿Me convertiría en algún tipo de persona new age, egocéntrica y amiga de mantenerme ajena a lo que ocurre?

Aparentemente no, según los resultados de varios estudios de investigación. Si hubiera que destacar algo, el mindfulness fortalece nuestras relaciones sociales, tal vez porque nos ayuda a regular mejor las emociones difíciles como la rabia o el resentimiento. Y, aunque el mindfulness se desarrolla a través de una práctica introspectiva como la meditación, nos ayuda a conectar con el sufrimiento de las demás personas  y con la intención de ayudarlas, algo que indudablemente, construye capital social.

En un estudio reciente, a los participantes se les asignó la tarea de observar una situación en un juego digital de pelota, en la que uno de los jugadores era excluido. Mediante un diseño muy inteligente, los investigadores pudieron mostrar que las personas que habían realizado una práctica muy breve de mindfulness eran más propensos a mostrar simpatía hacia el jugador excluido y a lanzarles más la pelota en un juego subsiguiente. De hecho, los estudios de neurociencia han demostrado que es posible entrenarse activamente  para tener más compasión hacia los demás a través de prácticas de mindfulness, y esto parece afectar al cerebro de manera que te hace estar más en sintonía con el sufrimiento de los demás y también más proclive a ayudarles.

Así que, en lugar de volverte más introvertido, parece como si el mindfulness pudiera ser un factor de conexión social, fortaleciendo las relaciones humanas. ¡Y podría tener incluso más impacto si se practica en grupo!

Mito #4 El Mindfulness te hace excesivamente pausado

La meditación implica mucho tiempo de estar sentado, quizá con la excepción del caminar consciente (mindful walking), así que me preocupa que toda esa sentada atrape mi energía y me haga sentirme perezosa.

Pero las investigaciones parecen sugerir lo contrario. En un estudio, los investigadores encontraron que cuando se participaba en un programa de seis semanas de mindfulness, las personas referían sentirse significativamente más vitales –así como con menos malestar emocional- que aquellas que formaban parte del grupo control. Lejos de disminuir su energía, las prácticas de mindfulness impulsaron sus niveles energéticos.

En muchos estudios se ha encontrado además que el mindfulness puede mejorar la calidad del sueño –incluso en adultos mayores, que podrían tener más tendencia hacia el insomnio- lo que ciertamente conduce a una mayor vitalidad al día siguiente. Y un estudio reciente sugiere que las personas que practican mindfulness, ya estén solas o en pareja, tiene una mayor satisfacción sexual (un indicador de vigor para muchas personas).

Así que, aunque pueda preocuparte que sucumbir a la moda de la meditación mindfulness pudiera llevarte al agotamiento de tu energía, a convertirte en un monje aislado, a poner en juego tu moralidad o hacerte menos productivo, puedes descansar tranquilo, probablemente no te hará nada de eso. ¿Quién sabe? Como muchas personas han hecho antes, es posible que pases de ser un escéptico a un fan!

Fuente: https://greatergood.berkeley.edu/article/item/the_myths_of_mindfulness 

Escrito por Jill Suttie. Publicado en Greater Good Magazine el 5 de septiembre de 2018.

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