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MBSR: medios habiles y mapas (1 de 7)

por Jon Kabat-Zinn
Contribución al número especial de Budismo Contemporáneo, Volumen 12.

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Parte 1. RESUMEN e INTRODUCCION.

El autor relata parte de la historia temprana de lo que ahora se conoce como MBSR (REBAP en español), y su relación con la medicina tradicional y la ciencia de la conexión mente / cuerpo y salud. [0]


Se hace hincapié en la importancia que tiene que tanto MBSR como otras intervenciones basadas en la Atención Plena se inspiren en una comprensión universal del Dharma que es congruente con las enseñanzas de Buda, pero no es limitado por sus manifestaciones históricas, culturales y religiosas relacionadas con sus provincias de origen y sus tradiciones únicas.


Sitúa estos desarrollos dentro de una confluencia histórica de dos epistemologías muy diferentes que se encuentran entre sí por primera vez, la ciencia y las tradicionesmeditativas.


El autor aborda el fundamento ético de MBSR, así como cuestiones de linaje, habilidades y otros medios para maximizar la posibilidad de que el valor de cultivar laatención en el sentido más amplio pueda ser escuchado, abrazado y cultivado consentido común y de forma universal en ambientes laicos.


Se dirige directamente a instructores de Mindfulness (Atención Plena) respecto al tema de incorporar y representar la esencia del Dharma sin necesidad de depender delvocabulario, textos y formas de enseñanza de los entornos tradicionales budistas, a pesar de que son importantes para reconocerlos, en una u otra medida, como parte de su propio desarrollo.


La perspectiva del autor se basa en lo que la tradición Zen refiere como el punto de vista de los mil años.


Aunque no se indica explícitamente en este texto, el autor ve el interés actual en la Atención Plena y en sus aplicaciones como indicio de la emergencia multidimensionalde una transformación y de una gran promesa liberadora, la cual, si se cuida y se atiende, puede dar lugar a un florecimiento en este planeta semejante a un segundo Renacimiento a escala global, para el beneficio de todos los seres sensibles y de
nuestro mundo.


El editor

 

Como voy a contar un poco más adelante, MBSR fue desarrollado como uno más de un número indeterminado de métodos validos para traer el Dharma a los entornos tradicionales. Nunca ha estado a punto MBSR por su propio bien. Siempre ha sido por la M (de Mindfulness) Y la M es una M muy grande, como yo intento describir en este artículo.

Dicho esto, la calidad de MBSR como intervención es tan buena como lo sea el instructor MBSR y como lo sea su comprensión de lo que se requiere para ofrecer un programa verdaderamente basado en la Atención Plena. Gran parte de lo que se dice aquí, tanto en el presente documento, como en todo el tema de la revista, está destinado a reforzar nuestra investigación colectiva acerca de lo que está implicado en el mantenimiento de los estándares más altos para la comprensión y la práctica relacionada con la prestación de este tipo de programas en los próximos años, teniendo en cuenta el aumento exponencial en el interés y la actividad en este campo emergente así como sus riesgos y oportunidades. Por necesidad, la perspectiva que aquí se ofrece es inevitablemente personal, conformada por mi propia experiencia en los últimos cuatro decenios. La ofrezco con la esperanza de que sea de utilidad a los demás y también para profundizar el diálogo sobre los significados y la esencia de la Atención Plena, su valor y promesa en un mundo más extenso, las dificultades que conllevan tales aspiraciones, y los desafíos que deberemos enfrentar individual y colectivamente en el futuro desarrollando nuevas y optimistas posibilidades y vehículos para movilizar la tendencia actual de nuestra sociedad en la dirección de una mayor salud y un mayor bienestar. En este sentido, MBSR fue concebido y funciona como una intervención de salud pública, y como un vehículo para la transformación individual y social.

Cuando escribí Vivir con plenitud las crisis, nueve años después de comenzar la Clínica de Reducción de Estrés, era muy importante para mí capturar la esencia y el espíritu del curriculum MBSR tal y como se despliega para nuestros pacientes. Al mismo tiempo, quería articular el Dharma que subyace en el curriculum, pero sin tener que utilizar la palabra «Dharma» o invocar el pensamiento budista o algún tipo de autoridad, ya que por razones obvias, no enseñamos MBSR de esa manera. Mi intención y esperanza era que el libro pudiera encarnar en la medida de lo posible la esencia del Dharma y de las enseñanzas de Buda, poniéndolas en valor y haciéndolas accesible a los estadounidenses convencionales que enfrentan el estrés, el dolor, y la enfermedad. Esto se dijo claramente en la introducción, en la que no dudé en declarar explícitamente sus orígenes budistas. Sin embargo, desde el comienzo de MBSR, tomé distancia para estructurar y encontrar la manera de hablar de ello tratando de evitar, en la medida de lo posible, el riesgo de que fuera identificado como budista, «Nueva Era», «misticismo oriental» o simplemente «sospechoso”. Para mí esto era un riesgo constante y grave, que habría perjudicado nuestros intentos de presentar MBSR como algo de sentido común, normal, basado en la evidencia y, en última instancia, un elemento legítimo para el tratamiento médico convencional. Esto era un desafío, dado que el curriculum se basa en una práctica y un entrenamiento relativamente intensivos (para principiantes) de meditación y yoga y ambos se identifican más o menos como elementos de la «Nueva Era».

Antes de la publicación del libro, le pregunté a un número de colegas a los que respetaba para recabar su apoyo. Entre las personas consultadas estaba Thich Nhat Hanh, a quien yo conocía en aquel momento sólo a través de sus escritos, y, en particular, de su pequeño libro, El Milagro de Mindfulness (Hanh, 1975), cuya sencillez y simplicidad yo admiraba. En este caso, más que la esperanza de ningún tipo de respaldo, pensé simplemente en compartir con él la dirección que estábamos tomando y recibir sus impresiones. No esperaba una respuesta. Sin embargo, me respondió y me ofreció una exposición que me hizo sentir que había captado la esencia del libro y la línea que yo estaba tratando de recorrer. Lo que es más, lo expresó de una manera tan elegante que sentí que era un regalo, y que sería una falta de respeto, después de haberlo pedido, no utilizarlo. Sin embargo, me lo pensé dos veces. Durante un tiempo se produjo una especie de crisis en mí, porque Thich Nhat Hanh no sólo era definitivamente una autoridad budista; su breve respaldo utiliza la misma palabra extranjera Dharma no una, sino cuatro veces. Y lo que dijo hablaba profunda y directamente a la esencia de la visión original y la intención de MBSR. Yo me preguntaba: ¿Es este el momento adecuado para esto? ¿Tendría la habilidad para desplegar el envoltorio en este momento? ¿O sucedería que al final pudiera causar más daño que beneficio? En retrospectiva, estas inquietudes ahora suenan un poco estúpidas. Pero en aquel momento parecían importantes.

Al mismo tiempo, me encontré reflexionando sobre si tales preocupaciones no podrían haber pasado de moda por entonces. Tal vez en 1990 no había una clara distinción entre la llamada Nueva Era y el mundo convencional. Muchas de las diferentes corrientes llamadas contra-culturales habían penetrado en la cultura dominante por aquel entonces por lo que era difícil hacer distinciones entre lo que era la corriente principal y lo que era marginal. Sólo la publicidad estaba materializando y comercializando de todo, explotando incluso el yoga y la meditación para sus fines propios. En el mismo proceso que se rompían estereotipos convencionales se creaban otros nuevos. El mundo estaba cambiando con rapidez, incluso antes de la inminente aparición global de Internet con su constante y acelerada avalancha de información y sus efectos en nuestra mente y nuestro ritmo de vida. Tal vez ya no era tan grande el riesgo de que nuestro trabajo se identificara con «elementos marginales». Tal vez ya había pruebas suficientes en apoyo de la eficacia de MBSR para abrir la puerta, al menos un poco, a la expansión de formas en las que se pudiera articular sus orígenes y su esencia no sólo para los pacientes, sino también para el creciente número de profesionales de la salud que estaban interesados en Mindfulness y en sus aplicaciones clínicas. Tal vez fuera importante ser más explícito acerca de por qué podría ser valioso aportar una perspectiva universal del Dharma y de los medios para cultivarla en el mundo convencional.

Y así, al final, me decidí a usar las palabras de Thich Nhat Hanh y ponerlas, con su permiso como prefacio del libro. Era una simple extensión de algo que había estado haciendo ya desde hace muchos años al dar charlas (en mesas redondas de medicina y psiquiatría) en centros médicos de todo el país, así como en conferencias públicas. A mediados de la década de 1980 había comenzado a utilizar una serie de diapositivas que incluía una fotografía de la gran estatua de Buda en Kamakura, Japón. Buscando caminos simples y prácticos de articular, para audiencias de profesionales y profanos, los orígenes y la esencia de esas enseñanzas – como que el mismo Buda no era budista, como que la palabra «Buda» significa alguien que ha despertado, y como que Mindfulness, entendido como «el corazón de la meditación budista», poco o nada tiene que ver con el budismo en sí, y sí tiene mucho que ver con el despertar, la compasión y la sabiduría. Estas son cualidades universales del ser humano, precisamente hacia lo que la palabra Dharma está apuntando. La palabra Dharma tiene muchos significados, pero puede ser entendida principalmente tanto como las enseñanzas del Buda como la ley universal respecto al sufrimiento y la naturaleza de la mente.

Ahora, más de treinta años después de la fundación de la Clínica de Reducción del Estrés, la existencia misma de este número especial, así como de otras muchas formas en las que este tipo de diálogos y estudios se llevan a cabo (ver Kabat-Zinn y Davidson, 2011), evidencian que junto con investigaciones científicas cada vez más sólidas, está produciéndose una discusión más profunda [1]. De hecho, en la sociedad en su conjunto, en este momento de grandes y rápidos cambios globales, podemos observar una confluencia acelerada del Dharma con la medicina convencional, el cuidado de la salud, la ciencia cognitiva, la neurociencia, la neuroeconomía, los negocios, el liderazgo, la educación primaria y secundaria, la educación superior y las leyes. Por supuesto, tales desarrollos tienen implicaciones importantes en cuanto al tipo de formación requerida para aplicar con habilidad, en una amplia variedad de entornos diferentes, las intervenciones basadas en la Atención Plena sin omitir ni desnaturalizar la esencia misma del Dharma. Volveremos sobre esta cuestión en la sección final de este documento.

Por ahora, todo el mundo está familiarizado con los gráficos que muestran el aumento exponencial en el número de artículos científicos publicado cada año sobre el tema de Mindfulness. Es intensamente gratificante que toda la familia de lo que ahora se entiende como Intervenciones Basadas en Mindfulness, tales como la TCAP, MBRP, MBCP, MBEAT, MBEC [2] y muchas más, se hayan desarrollado para propósitos específicos y estén haciendo contribuciones profundas y en continua expansión para el alivio del sufrimiento y para una más amplia comprensión de la naturaleza de la mente y el corazón humanos.

Para que nuestro trabajo sea más competente, es importante para nosotros indagar profundamente en las inevitables limitaciones de nuestros puntos de vista individuales y articular la tensión, el misterio, y la posibilidad de profundizar continuamente en nuestro conocimiento y promover la evolución de nuestros intereses colectivos y actividades sobre la base de las perspectivas expresadas por los colaboradores de este número especial.

Tengo la esperanza de que los jóvenes atraídos por este ámbito lleguen a apreciar el
inmenso potencial de transformación del Dharma en sus más universales y hábiles
articulaciones a través de su propia práctica y entrenamiento en meditación. La
Atención Plena sólo se puede entender desde adentro hacia afuera. No es una más de
las técnicas cognitivo-conductuales que se despliegan en un paradigma de cambio de
comportamiento, sino una forma de ser y una forma de ver que tiene hondas
implicaciones para la comprensión de la naturaleza de nuestras propias mentes y
cuerpos, y para vivir la vida como si realmente importara (Kabat-Zinn, 2003). Se trata
principalmente de lo que Francisco Varela denominó una experiencia en primera
persona. Sin ese fundamento vivo, nada de lo que realmente importa está disponible
para nosotros en formas que sean al máximo curativas, transformadoras, compasivas
y sabias. Por supuesto, en última instancia, no hay interior ni exterior, sólo un conjunto
uniforme, despierto y consciente.

«Un ser humano es parte de un todo al que llamamos “universo”, una parte
limitada en el tiempo y en el espacio. Este ser humano se experimenta a sí
mismo, sus pensamientos y sensaciones como algo separado del resto, en una
especie de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es para nosotros como
una cárcel que nos limita a nuestros deseos personales y a sentir afecto por unas
pocas personas cercanas a nosotros. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta
cárcel ampliando nuestro círculo de compasión para abarcar a todos los seres
vivos y a toda la naturaleza en su esplendor. Nadie es capaz de lograr esto por
completo, pero la lucha por tal logro es en sí misma una parte de la liberación, y
una base para la seguridad interior”.

Albert Einstein
New York Times, 29 mars 1972

[0] La traducción literal del título es: «Algunas reflexiones sobre el origen del MBSR, medios hábiles y el problema con los mapas» (N. del T.)

[1] Desde el principio, hubo ocasiones en que pensé acerca de lo que hacíamos en la clínica de la reducción del estrés como una especie de teatro de guerrilla dentro de la medicina, el cuidado de la salud y el hospital. En un sentido más amplio, como un dialogo con esos universos en una danza de baile parecida al arte marcial del aikido, con su característica de dar y tomar, entrando y mezclándose, y con inquebrantables objetivos de vigilancia, arraigo, fluidez, y adecuada aplicación de energía focalizada. Todo ello al servicio de la sabiduría en circunstancias difíciles, la sabiduría de no hacerse daño y la resolución pacífica de conflictos de intereses.

[2] Mindfulness-Based Cognitive Therapy (Segal, Teasdale, and Williams, 2002), Mindfulness-Based Relapse Prevention (Bowan, Chawla, and Marlatt, 2011); Mindfulness-Based Childbirth and Parenting (Bardacke, 2012); Mindfulness-Based Eating Awareness Training (Kristeller, Baer, and Quillian-Wolever, 2006); Mindfulness-Based Elder Care (McBee, 2008).»

 

Traducción del equipo de traductores de la EAP y la extinta web Atención Plena y Ciencias Contemplativas, revisión de Dokushô Villalba.

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