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MBSR: medios habiles y mapas (6 de 7)

por Jon Kabat-Zinn
Contribución al número especial de Budismo Contemporáneo, Volumen 12.

Parte 6: el linaje

Los primeros años de MBSR, y del desarrollo de otras intervenciones clínicas basadas en mindfulness, fueron competencia de un pequeño grupo de personas que se entregaron a la práctica y enseñanza de mindfulness básicamente por amor, por pasión hacia la práctica, conscientes y felices de poner sus carreras y su bienestar económico en riesgo a causa de ese amor, usualmente derivado de sus profundos encuentros en primera persona con el Dharma y con sus prácticas meditativas, por lo general a través del estudio con maestros budistas de tradiciones y linajes bien definidos, y/o con maestros asiáticos de otras tradiciones que igualmente valoran la sabiduría de la Atención Plena, como son el sufismo, los yogas, el Vedanta y el Taoísmo. Afortunadamente, aún hay más opciones en esta época para aquellos que desean seguir a los maestros, estudiar y practicar con maestros de prestigio en las tradiciones fundamentales de Asia, así como con experimentados profesores de Dharma occidentales, y, por supuesto, para sentarse [1] largos retiros en maravillosos centros de Dharma, tanto en Asia como en Occidente.

Personalmente considero que las sentadas por periodos relativamente largos (por lo menos de siete a diez días y en ocasiones mucho más), en retiros dirigidos por profesores son una necesidad absoluta en el desarrollo y comprensión de la propia práctica de meditación, y tan eficaces como un maestro. En términos de «curriculum» de entrenamiento en mindfulness, para convertirse en un maestro de MBSR, es una exigencia de laboratorio. Sin embargo, aunque la participación en periodos de retiro de larga duración puede ser necesaria y muy importante para el propio desarrollo y para la comprensión, por sí sola no es suficiente. La práctica de Mindfulness en la vida cotidiana es el desafío final. Por supuesto, las dos actividades son complementarias y se refuerzan y profundizan mutuamente. Y una vez más, podemos recordar que, en última instancia, no hay separación entre ellas, porque la vida misma es un todo sin fisuras.

La práctica de la atención plena es el compromiso de toda una vida. El crecimiento, desarrollo y maduración como practicante y profesor de mindfulness son una parte crítica del proceso. No siempre es indoloro. Como sabemos por experiencia directa, la auto-conciencia puede ser muy humillante. Por lo tanto, la motivación para perseverar y enfrentar lo que se necesita enfrentar y trabajar con ello con sabiduría y compasión debe madurar en el proceso. Esto nos conduce a algunas preocupaciones críticas en relación con la enseñanza de la atención plena en entornos no- modelos mentales o mapas que los instructores de las intervenciones basadas en mindfulness pueden usar para navegar por en esos entornos.

 

[1] Aquí estoy usando el verbo «sentarse» como un término general para cubrir toda la gama de prácticas formales e informales y cualquiera de las experiencias momeno a momento y todo lo que se deriva de la participación en un retiro.

 

Traducción del equipo de traductores de la EAP y la extinta web Atención Plena y Ciencias Contemplativas, revisión de Dokushô Villalba.

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