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Mc Mindfulness: El budismo tal y como te lo venden los neoliberales

https://theconversation.com/mcmindfulness-buddhism-as-sold-to-you-by-neoliberals-88338

Escrito por Peter Doran para The Conversation UK. Publicado el 23 de febrero de 2018.

Peter Doran es profesor de Derecho en la Queen’s University of Belfast. Ha recibido fondos del Carnegie United Kingdom Trust para trabajar en el bienestar y la gobernanza en Irlanda del Norte. Es autor de A Political Economy of Attention, Consumerism and Mindfulness: Reclaiming the Mindful Commons (Routledge, 2017). También es miembro activo del Sinn Fein.

Mindfulness es un gran negocio, con un valor que sobrepasa el billón de dólares sólo en Estados Unidos y unido – algo paradójico – a una gama en expansión de productos “que debes tener”. Esto incluye apps descargables (1300 la última vez que las contamos), libros para leer o colorear, y cursos online. La práctica y el entrenamiento en mindfulness es, ahora, parte de la industria global del bienestar con valor de trillones de dólares.

Mindfulness tiene sus orígenes en las enseñanzas de la meditación budista y alienta la observación silenciosa de los patrones de pensamiento habituales y las emociones. El propósito es interrumpir lo que puede ser una insana tendencia a sobre identificarse con ellos y con el estrés de estos contenidos transitorios de la mente. Al hacer esto, aquellos que practican mindfulness pueden habitar en lo que, a menudo, es descrito como una conciencia más “espaciosa” y liberadora”. Sus practicantes se liberan de, aparentemente, las tendencias automáticas (tales como la ansiedad por el status, las apariencias, los proyectos futuros, la productividad) que han sido explotadas por los anunciantes y otras instituciones para modelar nuestro comportamiento. En su escenario budista original, mindfulness es inseparable de una vida ética. El rápido aumento y subida a la fama de lo que, una vez fue considerado como una manera de preservar la contracultura de los 60 de rechazar los valores materialistas, podría ser sorprendente. Pero no es accidental que las prácticas de meditación y mindfulness hayan llegado a estar tan extendidas. El neoliberalismo y el asociado aumento de la “economía de la atención” son signos de nuestro consumismo y nuestros tiempos de emprendimiento. Las empresas y las instituciones dominantes prosperan al capturar y dirigir nuestro tiempo y nuestra atención, y ambos aparecen estar en un suministro más corto.

La economía de la atención

El celebrado activista filósofo y psicoterapueta francés Félix Guattari observó hace algún tiempo que el capitalismo contemporáneo había comenzado a definir cómo pensamos que somos. El poder de los medios corporativos, los anuncios, los videojuegos, Hollywood y el auge de las redes sociales condiciona cómo nos presentamos y pensamos acerca de nosotros mismos. Y a su vez, nuestras visiones de nosotros mismos participan en la producción de todos los otros propósitos básicos.

Como tenemos que llegar a identificarnos con nuestras vidas como consumidores, nuestras vidas se han reducido a una infinita serie de elecciones y transacciones. Al mismo tiempo nuestras relaciones con una vez floreciente diversidad – tanto natural como cultural – se atrofia y se aleja detrás de pantallas, preservado solamente como un espectáculo televisual para salvar nuestro arruinado sentido colectivo de descontento. Por tanto, hay un gran negocio en juego para las compañías que compiten en mercantilizar y colonizar nuestra atención. No somos más que meros consumidores capturados por casualidad por un márketing hábil. Nos hemos convertido en sujetos y productos formados en la interacción de algoritmos, tecnología y por las herramientas corporativas inventadas recientemente que explotan nuestras relaciones, sabores, estados de ánimo y preferencias íntimas. Estos son, entonces, retroalimentación dentro de un sistema en un perfecto bucle en plataformas desarrolladas por Facebook, Apple, Netflix y una multitud de otros ahora están convirtiendo, afanosamente, nuestra atención en un bien comerciable. Pero a medida que el cerco en esta “economía de la atención” se acelera, nuestra vulnerabilidad a la adicción, la soledad, la depresión y la alienación se atrinchera. Cuanto más compramos en un mundo desencantado carente de complejidad, cuidado y significado, la naturaleza y otras personas parece que se retraen detrás de una serie de pantallas.

McMindfulness

Mientras el mindfulness, una práctica con raíces en el budismo, ha crecido rapidisimamente en popularidad. Esto puede parecer raro, pero la variedad secular, popular de Mindfulness – o McMindfulness como se le ha apodado – puede parecer que ofrece una respuesta adaptada, terapéutica a muchas de las características del neoliberalismo contemporáneo y a las demandas de la economía de la atención.

Además, las prácticas basadas en mindfulness han emergido con la lógica neoliberal del “autocuidado”. Parecen ser consistentes con el creciente imperativo de responsabilizarnos de nuestro propio destino individual ya que el de la comunidad está a la deriva. Esta lógica se ha convertido en algo perenne en nuestras instituciones públicas y privadas, donde la “auto regulación” en la búsqueda de resiliencia es la nueva consigna. Adaptarse o perecer.

Y así se vende mindfulness como un respiro del híper consumismo, o como soporte para nuestra lucha con las presiones para aumentar nuestra productividad en el puesto de trabajo. Se usa, por ejemplo, como una forma de autodisciplina al servicio de la mejora de la productividad en las empresas privadas y en los centros institucionales. Igualmente, se despliega esta práctica en las instituciones para ayudar a mitigar las consecuencias en los momentos elevados de malestar tales como cuando se prepara a la plantillas a adaptarse a las noticias de su despido inminente.

Vuelta al budismo

Así, las llamadas prácticas seculares, terapéuticas de mindfulness, entonces, pueden operar en el mismo registro que el neoliberalismo y la “economía de la atención”. Esto es por lo que el filósofo Slavoj Zizek describió el budismo una vez como el suplemento perfecto para la sociedad consumista. Zizek lleva sólo media razón. El problema real es la apropiación selectiva de ciertas prácticas budistas, desnudadas de sus implicaciones éticas y filosóficas. Como consecuencia, la práctica del mindfulness a menudo es presentada y enseñada sin el adecuado conocimiento de las estructuras de poder que son , en sí mismas, una importante fuente de malestar.

Los eruditos budistas diferencian entre “mindfulness correcto” y “mindfulness erróneo”. Mindfulness debe ser practicado con atención al funcionamiento del poder y del contexto si esto genera intuiciones útiles y liberadoras. Es irreducible a la experiencia `puramente personal o individual. Más bien, debe practicarse como un puente entre la ética del cuidado y la comunidad – los “comunes conscientes” – Como la filósofa del cuidado María Puig de la Bellasca nos recuerda, todo conocimiento está situado: conocer y pensar son inconcebibles sin atención a las relaciones. Esto incluye las relaciones de poder, las cuales pueden apoyarse y moverse a través de nuestros cuerpos, mentes y lugares, influyendo en el modo en que pensamos.

Desnudado de sus raíces éticas y contextuales, las prácticas basadas en mindfulness apropiadas de los linajes budistas y zen, se exponen a apuntalar las diversas fuentes del sufrimiento de las cuales el Buda se dispuso a liberarse a sí mismo y los demás. Pero practicadas correctamente, mindfulness – alineado e informado por el conocimiento de las fuentes de sufrimiento del poder institucional – puede ser un camino para el compromiso crítico y la resistencia.

 

Traducido por Jesús David Zarza para el blog de la Escuela de atención Plena.

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