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Mindfulness: Reducción del estrés en control aéreo

Últimamente se oye mucho hablar de los beneficios del Mindfulness y sus aplicaciones en multitud de campos. Se trata de un fenómeno de gran relevancia científica y social, que se encuentra sólidamente implantado en otros países, tanto en los sistemas públicos de salud, como en empresas del máximo nivel y, cada vez más, en el entorno aeronáutico e incluso en el control aéreo.

Autor: David García Hermosilla 
(Barcelona ACC – Miembro de la Asociación 
Profesional de instructores Mindfulness MBSR)

¿Qué es exactamente Mindfulness?

Para empezar, quizá lo mejor sea aclarar lo que no es. Como ocurre con todo lo que se pone de moda, el concepto de Mindfulness se ha ido últimamente desvirtuando y bajo ese término se agrupan hoy multitud de prácticas e intervenciones que poco tienen que ver con su verdadero significado, convirtiéndolo en un cajón de sastre en el que cabe casi todo. Mindfulness no es tan sólo un tipo de relajación, un estado de trance o un agradable viaje lejos de la realidad. Tampoco consiste en respirar de una forma determinada o dejar la mente en blanco. Aunque en la cultura occidental estemos experimentando el redescubrimiento de este concepto, no se trata de un descubrimiento moderno. Tampoco tiene carácter religioso o esotérico, ni se trata de ninguna secta o movimiento new age. Todas estas etiquetas y malentendidos generan numerosos equívocos y son una fuente de frustración y desilusión para aquellos que se acercan a él buscando sus beneficios.

Mindfulness alude a la capacidad humana, universal e innata, de la autoconciencia. Ya la denominación de nuestra especie como “Homo Sapiens Sapiens” (Homo que sabe que sabe) anticipa la capacidad de ser conscientes. Pero con un matiz especial: consiste en ser conscientes de lo que acontece en el momento presente, en nuestra mente y en nuestro entorno, cultivando una actitud de curiosidad, amabilidad y apertura a la experiencia.

El término Mindfulness viene del adjetivo inglés mindful (ser consciente de) y del adverbio mindfully (atentamente o conscientemente), y como sustantivo se popularizó a finales de los años setenta como la traducción al inglés de la palabra sati (atención plena), en lengua pali.
Aunque en 1975 ya había aparecido en la traducción de una carta del monje budista en el exilio Thich Nhat Hanh, editada en forma de libro con el título The miracle of mindfulness, se popularizó en occidente a partir de 1979 gracias al biólogo molecular Jon Kabat-Zinn, practicante de yoga y meditación Zen, que investigó los beneficios de aquellas disciplinas que practicaba para reducir el estrés de pacientes y cuidadores en un contexto clínico.

Fundador de la Clínica de Reducción del Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, desarrolló un curso de medicina mente-cuerpo de ocho semanas de duración que llamó Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR) y que hoy continúa siendo un referente en la comunidad científica. Se trataba de un programa basado en prácticas meditativas de tradición Zen o Vipassana, ejercicios tipo yoga y herramientas cognitivo-conductuales semejantes a las presentes en  intervenciones psicoeducativas convencionales, fuera de un contexto religioso y adaptadas a la sociedad actual y su problemática diaria. Unas técnicas de meditación y relajación muy semejantes a las propuestas en el último documento de Eurocontrol denominado Fatigue and sleep management. Personal strategies for decreasing the effects of fatigue in Air Traffic Control.

Desde entonces, la aplicación de Mindfulness como recurso para mejorar la calidad de vida de los individuos no ha parado de crecer, popularizándose el término tanto para referirse a las prácticas meditativas, como a la propia experiencia.

Gráfico 1: Mindfulness Journal Publications by Year, 1980-2017
Gráfico 1: Mindfulness Journal Publications by Year, 1980-2017

En la actualidad, Mindfulness forma parte ya del conocimiento científico. Los recientes avances en los métodos de estudio del cerebro mediante neuroimagen como la Resonancia Magnética Funcional (fMRI), que permite medir y mapear la actividad cerebral, o el procesamiento computerizado de las señales electroencefalográficas, hacen posible estudiar los efectos neurobiológicos asociados a los pensamientos y  a las emociones en directo con un grado de precisión que hace unos años era inimaginable. Estas técnicas están permitiendo conocer la interacción mente-cuerpo y estudiar en tiempo real lo que sucede en el cerebro cuando se practica Mindfulness. El respaldo científico de estos programas, así como los ensayos clínicos, han generado una ingente bibliografía científica que crece casi exponencialmente (gráfico 1).

Algunos de estos estudios fueron muy relevantes hace unos años, como los de Sara Lazar y Hölzel entre 2005 y 2011, realizados entre la Universidad de Harvard y el Hospital de Massachusetts, y que demostraron que un MBSR de ocho semanas podía cambiar el cerebro. Además, observaron que se producía un engrosamiento de la corteza cerebral, con un incremento significativo en la densidad de materia gris en el hipocampo (el área del cerebro relacionada con la memoria), el aprendizaje, la autoconciencia y la empatía; y al mismo tiempo una disminución de la densidad en la amígdala (el área relacionada con la reactividad), el estrés y la ansiedad.

También fueron muy señalados los trabajos que R. Davidson realizó durante años estudiando el cerebro del biólogo molecular Mathew Ricard, también monje budista, al que llegó a denominar “el hombre más feliz del mundo”. Otros estudios han demostrado que la práctica de Mindfulness potencia el sistema inmune, está asociada a la mejoría de enfermedades de la piel y la reducción del dolor crónico, y es  muy eficaz rebajando la ansiedad y en el tratamiento de algunos tipos de depresión y sus recaídas.

¿Para qué sirve?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2020 la depresión y la ansiedad serán las primeras causas de baja laboral en el mundo y el estrés se convertirá en la primera causa de enfermedad y mortalidad debido a sus efectos directos en el organismo (tensión arterial, cortisol, alteraciones del sueño, sistema inmune, músculo-esquelético, enfermedades cardiovasculares, sistema digestivo, diabetes, etc.) y a sus consecuencias indirectas como son los malos hábitos de afrontamiento en forma de mala alimentación, adicciones, etc. El estrés también representa un grave problema de salud laboral y supone una enorme pérdida económica para las empresas y el  Estado, a través de la sanidad pública.

Las intervenciones basadas en Mindfulness han resultado especialmente eficaces en casos como el burnout (profesional quemado). En el Reino Unido, por ejemplo, la sanidad pública lo utiliza para tratar la depresión desde 2004 y, ante la evidencia de su utilidad en múltiples áreas, constituyó en 2013 una comisión parlamentaria mixta denominada The Mindfulness Initiative. Ésta fue creada exclusivamente para profundizar en sus beneficios y estudiar qué programas son los más efectivos y cómo continuar implementando la práctica de esta disciplina en la sociedad.

En 2015 publicaron los resultados del estudio Mindful Nation UK, recomendando la implementación de esta disciplina en cuatro áreas: educación, sanidad, empresas y sistema penitenciario. Según el citado informe, el coste indirecto de las enfermedades mentales asociadas al estrés (ansiedad y depresión) en términos de desempleo y absentismo, suponía casi el 50% del presupuesto del propio Ministerio de Salud británico.

Un meta-análisis realizado en 2013 basado en 209 estudios con un total de 12.145  participantes, concluyó que las intervenciones basadas en Mindfulness (MBI’s) tenían “abundantes y significativos efectos clínicos en el tratamiento de la ansiedad y la depresión, manteniéndose sus beneficios en el tiempo”. Además, demostró que producían reducciones significativas en el estrés percibido, la ira y los síntomas asociados.

Minfulness en las empresas

Las grandes empresas que cuentan con miles de empleados tampoco son ajenas a este fenómeno y se han dado cuenta del alto nivel de ROI (Return of Investment) que tiene la implantación de un programa sólido de Mindfulness en la estructura de la compañía, frente al escaso impacto o efectividad de los talleres aislados.

Empresas como Google, Intel, Apple, Aetna, Unilever, Barclays, McKinsey, HBO, General Mills , Goldman Sachs, Bosch o el gigante Black Rock ya lo utilizan. Un buen ejemplo es el de la compañía británica Transport for London, que tras ofrecer a sus empleados un programa completo de Mindfulness consiguió reducir un 70% las bajas por estrés y ansiedad y un 50% las bajas producidas por otras causas.

Pero no sólo las empresas o los gobiernos se benefician de Mindfulness. Cada vez está más presente en el entrenamiento de deportistas de élite, para los que el equilibrio emocional es esencial, en la NASA, o en la formación de pilotos de combate y de las fuerzas especiales.

En el entorno aeronáutico, la República Argentina presentó en 2016 en OACI el  proceso de desarrollo e implementación de un programa relativo al Stress Management llamado Mindful Systems, “basado y fundamentado en los principios de la Medicina Mente-Cuerpo e impulsado por las más recientes investigaciones científicas desarrolladas en prestigiosas universidades del mundo”, exponiendo su aplicación práctica en los diferentes sectores de la actividad aeronáutica. También ha sido incluido recientemente en el manual de Factores Humanos de Iberia.

En Maastricht Upper Area Control (MUAC), Ellen Beckers (especialista en Factores Humanos en ATC, heartmath coach, y mentally fit certified mental coach) facilita hace años talleres de gestión del estrés y la fatiga, crecimiento personal o gestión de la energía, basados en métodos no convencionales en ATC. En este Centro de control cuentan con un espacio especialmente habilitado para la práctica de esta disciplina. Como dato curioso, la media de productividad de los proveedores europeos se sitúa en 0,74, mientras que en Maastricht es de 1,86.

En la comunidad internacional existen voces críticas hacia los cursos y talleres de Mindfulness que se desarrollan en el lugar de trabajo, denominándolos “McMindfulness”, ya que estas intervenciones, generalmente puntuales, implican prácticas más cortas y pueden tener un efecto más superficial, reduciendo el estrés a corto plazo en lugar de desarrollar el potencial profundamente transformador de la práctica sostenida. Esto podría llegar a desanimar a los usuarios o desvirtuar la propia herramienta. Otra crítica habitual del uso de Mindfulness en las empresas es que éstas no cambian sus malas prácticas, hábitos de liderazgo tóxico o cultura organizacional.

Beneficios para el ATC

Desde el punto de vista de salud y PRL, ya he mencionado los enormes beneficios que conlleva aplicar Mindfulness a la reducción del estrés y la fatiga, cultivando una mayor salud mental y física, y mejores hábitos de autocuidado. También desde el punto de vista económico es evidente su rentabilidad, derivada de una mayor productividad y un menor absentismo, al reducir los trastornos y enfermedades asociados al estrés.

Pero, ¿qué otras aplicaciones puede tener Mindfulness específicamente en control aéreo? Desde el punto de vista operativo, los riesgos asociados al estrés y la fatiga están ampliamente descritos en diferentes estudios y publicaciones de Eurocontrol, OACI, o la propia EASA. Entre ellos se encuentran la falta de concentración, errores en procedimientos, olvidos, omisiones, falta de conciencia situacional, toma de decisiones pobre, poca capacidad de reacción, o mala evaluación del riesgo, entre los más destacados. 

En un entorno donde la resiliencia, la colaboración y la toma de decisiones son vitales, la fatiga y las alteraciones crónicas del sueño pueden conducir a la automedicación o al abuso de sustancias psicoactivas como el alcohol, el café u otros fármacos. Todo ello se traduce en una mayor irritabilidad, inestabilidad emocional, estados de ansiedad o depresión, dificultad para trabajar en equipo, aislamiento, pesimismo y pérdida de la motivación y el compromiso con la tarea y con la empresa, lo cual afecta muy negativamente a la seguridad operativa. Es lo que se conoce como el profesional quemado.

Torre de controlMultitud de ensayos demuestran que la atención plena aumenta la capacidad de concentración y potencia un amplio abanico de habilidades cognitivas. Según diversos estudios, los practicantes de Mindfulness muestran niveles más bajos de estrés durante las pruebas de multitarea y pueden mantener la concentración más tiempo sin distraer su atención. Incluso períodos breves de práctica de esta disciplina (unos treinta minutos) potencian algunas habilidades cognitivas de forma medible, mejorando los tiempos de reacción, capacidad de comprensión, aumento de la memoria de trabajo y toma de decisiones.

Así pues, el entrenamiento de la atención resulta esencial para el controlador aéreo, permitiéndole captar y procesar un mayor número de estímulos: ver y entender más y mejor. En resumidas cuentas, aumenta su conciencia situacional y mejora su capacidad de decisión con un mayor rendimiento, al disminuir la fatiga y el estrés asociados. Su capacidad de concentración sostenida también crece al descender el efecto de los pensamientos intrusos y las distracciones, y con ello el número de errores y sesgos habituales.

Y desde el punto de vista de la regulación emocional, reduce el secuestro amigdalar en situaciones de tensión, mejorando la resiliencia y la recuperación después de una carga intensa o en caso de incidente. Todo ello resulta básico para detectar nuestro estado, anticiparnos a una pérdida de conciencia situacional y conocer nuestros límites. Una menor reactividad también mejora sustancialmente la comunicación, aportando una mayor ecuanimidad, mejor conciencia de equipo, y mayor empatía y compromiso personal. 

Además de reducir el estrés y ayudar a gestionar la fatiga, Mindfulness aumenta la percepción de bienestar y la salud general, reduciendo el absentismo y el presentismo y contribuyendo, en definitiva, a mejorar todas las áreas básicas TRM.

No es patente de corso

Mindfulness no es la solución para todo y los programas de reducción del estrés no deben utilizarse como una excusa para evitar abordar los factores estresantes en el lugar de trabajo. La realidad es que el bienestar y excelencia en el trabajo serán difíciles de alcanzar sin aplicar algunos estándares básicos de conciliación laboral, involucrando cuestiones más amplias como el estilo de gestión, la carga de trabajo y la jornada laboral, o potenciando la participación y la implicación del trabajador sobre las condiciones del desempeño de su tarea.

En este artículo he intentado compartir mi experiencia personal. La práctica de Mindfulness me ha ayudado enormemente a atravesar situaciones difíciles en el pasado y, desde entonces, he intentado transmitir a mis familiares, amigos y compañeros de trabajo las ventajas de practicar la atención plena.

Estoy absolutamente convencido de la importancia de llevar Mindfulness a todos los ámbitos, especialmente a aquellas profesiones que por sus características generan un mayor estrés o requieren una mejor gestión de la fatiga, así como de los recursos individuales, habilidades de liderazgo y trabajo en equipo. 

Mindfulness no es una moda pasaje ra, pero tampoco la solución a todos los problemas de la mente humana. Es un entrenamiento exigente que requiere compromiso por parte del participante, con un instructor competente y una continuidad en el tiempo.

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