fbpx

El remedio de la Atención Plena

Muchos señalan los inconvenientes del mindfulness. Pero el problema está en cómo se aborda, no en la práctica en sí.

Andrew Olendzki

Últimamente se han apuntado muchas objeciones a los posibles efectos perniciosos de la práctica meditativa. El péndulo está volviendo hacia atrás contra el relato de que la atención plena es beneficiosa de forma universal, y los investigadores nos están avisando cada vez más de estudiar honestamente los casos de personas que han sufrido casos de estrés psicológico significativo e incluso trauma después de haberse involucrado en una rigurosa práctica meditativa. Me gustaría hacer retroceder un poco este retroceso, argumentando una importante diferencia a tener en cuenta entre fines y medios.

Se debe esperar que una seria transformación psicológica implique cierto nivel de incomodidad y dificultad. De hecho, aprender a cómo tolerar la exposición a este malestar y ganar habilidad en confrontar y superar las dificultades tiene mucho que ver con lo que hace crecer a la persona en nuevas direcciones. El truco está en saber hasta cuánto es saludable, incluso si es doloroso, y en qué momento se vuelve perjudicial. El Buda nos da a analogía de un médico curando una herida: limpiar, palpar y vendar conllevan mucho dolor, pero todo ello es necesario para el proceso curativo. Sin embargo, ningún budista quiere ver sufrir a la gente, y en situaciones de daño psicológico real la meditación intensa está claramente contraindicada.

Resulta útil distinguir entre atención plena (mindfulness) como un estado mental por un lado y la búsqueda poco hábil de ese estado por otro. Considere el caso de una persona que se interna en la selva en busca de una preciosa flor curativa, resulta arañado por las espinas y rozado por las ramas. El problema no es que la flor en sí sea perjudicial, lo que es perjudicial es el medio de buscarla. Una confusión semejante se da en los investigadores (o la divulgación de las investigaciones) cuando se dice “el mindfulness puede ser perjudicial” cuando en realidad lo que quieren decir es “permanecer en situaciones prolongadas de silencio y soledad, con expectativas poco realistas y mal informadas, bajo la guía inadecuada de un instructor poco capaz, cuando uno tiene un historial de fragilidad psicológica, puede ser dañino”.

La atención plena es un sankhara, un estado mental/emocional/conductual que surge y desaparece en un momento en conjunción con la conciencia y otras funciones tales como los sentimientos y la percepción. Emergiendo conjuntamente con factores como la confianza, ecuanimidad, desapego y amor bondadoso, es un estado mental intrínsecamente saludable. La atención plena es siempre sanadora y nunca perjudicial, la meditación en atención plena es la práctica de cultivar esta cualidad benevolente de la mente, instante tras instante.

(http://www.tricycle.com/new-buddhism/mental-discipline/mindfulness-solution)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

7 − uno =