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¿Cómo te protegerá la Atención Plena de ser sustituido por un robot?

Artículo escrito por Jamie Bristow, 23 febrero de 2017.
Publicado en Mindful.
Traducido por Juan Luján.

En la Cumbre Mundial de Gobierno de Dubai, una visión radical de nuestro futuro colocó a la autoconsciencia y la práctica contemplativa en el núcleo del esfuerzo humano.

La semana pasada tuvo lugar una reunión de unos 4000 políticos, líderes del sector privado, legisladores y expertos en la 5ª Cumbre Mundial de Gobierno en Dubai. Los ponentes, que incluían al primer ministro de Japón Shinzo Abe, el nuevo secretario general de las Naciones Unidas Antonio Guterres y el emprendedor y visionario Elon Musk, abarcó 114 temas distintos que determinarán futuros gobiernos. Entre los temas centrales estuvieron preocupaciones ya familiares como la desigualdad, el extremismo y el cambio climático, pero también un nuevo reconocimiento de que la globalización no está funcionando para todo el mundo, y de que estamos a punto de precipitarnos en una «Cuarta Revolución Industrial» que producirá potencialmente una perturbación y dislocación aún mayor.

La tasa exponencial de desarrollo de nuevas tecnologías revolucionará casi cada industria mundial en las décadas venideras. Rápidos avances en inteligencia artificial, robótica, vehículos autónomos, impresión 3D, el internet de las cosas, nanotecnología y biotecnología prometen diluir la división entre nuestro mundo físico y digital para siempre.
En la Cumbre, el fundador de Uber Travis Kalanik predijo que en 5-10 años la mayoría de los taxis estarán automatizados y en lugar de llamar a un conductor, nos comunicaremos con los coches mediante sofisticada IA (Inteligencia Artificial). Estos cambios probablemente nos conducirán a tal abundancia de transporte fácil y barato que es improbable que la mayoría de nosotros tengamos que poseer un coche propio. Pero ¿qué será de la gente que actualmente conduce taxis, camiones, autobuses y trenes? Un estudio en 2015 predijo que uno de cada cuatro puestos de trabajo será automatizado antes de 10 años, y los empleos de muchos administrativos y oficinistas no están más seguros que los de los trabajadores manuales. En el Reino Unido, el Banco de Inglaterra estima que aproximadamente 15 millones de empleos podrían estar en riesgo. Mientras tanto, el orden político en todo el mundo occidental ya está convulsionando, ya que aquellos que se sienten abandonados por la lógica inexpugnable de los mercados buscan formas de comprender su situación y hacer que se escuchen sus voces.

Muchos ponentes en la cumbre expresaron sus distintas opiniones sobre las tres siguientes tres propuestas para abordar estas tensiones emergentes:

1) Necesitamos urgentemente «un nuevo pensamiento centrado en lo humano- considerando la felicidad, el bienestar, el propósito y el significado» en el diseño de las políticas, según el profesor Klaus Schwab, fundador del Forum Económico Mundial. El profesor Jerey Sachs sugirió que la economía debería convertirse en una ciencia moral, mientras oradores entre los que se incluía Elon Musk discutieron sobre la inevitable necesidad de un nuevo modelo económico o contrato social, incluyendo quizás una «renta básica universal». Cuando se evalúen nuevas formas de organización social, debemos hacerlo a través de un prisma centrado en lo humano en lugar de atender ciegamente a los sistemas existentes.

2) Necesitamos desarrollar habilidades laborales del siglo XXI que no puedan ser reemplazadas por robots e IA, lo que significa explorar y cultivar lo que nos hace exclusivamente humanos. El presidente del Banco Mundial, Dr Jim Kim, propuso que debemos cultivar la STEMpatía (S de ciencia (science), T de tecnología, E de ingeniería (engineering), M de matemáticas y empatía), porque cada vez más, lo que sabemos importa menos que cómo lo aplicamos. Joseph Aoun, presidente de la Universidad del Nordeste, predijo que estamos entrando en la era de la humanidad (humanics) en lugar de la era de la robótica, lo que definió como «una era que integra nuestras capacidades humanas y tecnológicas para enfrentarse al desafío global de nuestro tiempo».

3) El objetivo final de los gobiernos debería ser cultivar las condiciones óptimas para la felicidad humana, según líderes mundiales como los Primeros Ministros de Bhutan y Emiratos Arabes Unidos. La nueva ciencia de la psicología positiva y el bienestar, presentada en la cumbre por el Profesor Martin Seligman y otros, muestra que hay formas a través de las cuales todos podemos a aprender a ser más felices, y el grado hasta el que somos felices tiene un impacto enorme en nuestra productividad y aptitud para trabajar – aprender a vivir no es necesariamente distinto de aprender a ganarse la vida.

El Dr. Kim defendió que invertir en la salud psicológica de las futuras generaciones no es sólo lo correcto, sino que también es importante para la estabilidad social. Si la Cuarta Revolución Industrial conduce a un desempleo masivo irremediable, el enfoque de las escuelas en preparar a la gente joven para el mercado de trabajo puede ser puesto en duda, pero en cualquier caso, debería enseñarse a los niños a cómo vivir bien.

Tres formas en las que el aprendizaje de mindfulness pueden prepararnos para enfrentarnos a los desafíos de la Cuarta Revolución Industrial.

1) Desarrollar nuestra capacidad para el pensamiento compasivo.

En primer lugar, el pensamiento nuevo centrado en lo humano requiere que nuestros actuales líderes y dirigentes en la sociedad tengan un conocimiento más íntimo de su propia humanidad. La práctica de mindfulness es algo más que sólo entrenar la atención. También se trata, en gran medida, de desarrollar una curiosidad amable hacia la experiencia interior, y proporcionar un marco para la indagación profunda de los mecanismos psicológicos de angustia y bienestar. Así, mediante el conocimiento consciente, los líderes tienen la oportunidad de aprender sobre la condición humana explorando sus propios corazones y mentes.

Es más, los líderes necesitan empatía para resonar con la gente a la que sirven – para evitar la inquietud de los Estados por conceptos abstractos como, «progreso» o «mercado». El aprendizaje de mindfulness se ha mostrado consistente para desarrollar empatía – por ejemplo, reacciones nerviosas intensificadas al ver a otros sufriendo. Esta empatía intensificada aparece en parte mediante el desarrollo de la conciencia corporal – ya que resulta que cuanto más anclados estamos en el cuerpo y reconocemos la calma, más podemos sentirnos conmovidos.

2) Proporcionar una ventaja competitiva para el conjunto de habilidades principales para el siglo XXI.

Aunque los robots eventualmente se harán cargo de la mayoría de las tareas manuales y la IA superará progresivamente nuestra limitada inteligencia, nuestra tecnología no puede todavía reivindicar la conciencia, la empatía o la compasión. Es de gran valor para nosotros ser vistos, ser escuchados y relacionarnos con otras criaturas. Sentirnos escuchados por un doctor, por ejemplo, es tan importante como sentirnos técnicamente competentes en nuestras evaluaciones. Y la investigación asocia cada vez más los niveles de conexión social con una mejor salud mental, tasas de curación física y expectativa de vida.

El mindfulness es una capacidad natural, presente en cada uno de nosotros en cierta medida. Pero todos estamos demasiado familiarizados con su opuesto: un estado por defecto descuidado, desatento, a menudo descrito como «piloto automático». No es necesario decir que cualquier cosa que podamos hacer en piloto automático, los robots y la IA la harán pronto mejor. El mindfulness puede llegar a ser visto como la habilidad principal del siglo XXI, porque se encarga de nuestra única ventaja competitiva sobre las máquinas: la conciencia misma.

3) Desarrollar nuestra capacidad para vivir una vida con sentido.

Aunque prácticas como el mindfulness nos ayudarán a crear un valor singular al explorar y desarrollar nuestra «humanidad», puede que seamos progresivamente menos capaces de realizar tareas de valor económico significativo. Si tenemos éxito en crear una economía centrada en lo humano que ponga en práctica nuestras mejores cualidades, entonces puede significar que trabajemos menos horas o días. Pero también puede significar que muchos de nosotros estaremos desempleados. Si éste es el caso, ¿como usaremos nuestro tiempo? ¿Qué se nos enseñará en nuestra formación? ¿Cómo lidiaremos con las tensiones que estos cambios desencadenen en la sociedad? ¿Que dará sentido a nuestras vidas?

Estas y muchas más preguntas nos asaltarán en los próximos años. Para gestionarlas bien, necesitaremos un profundo conocimiento mutuo y de nosotros mismos, y el conocimiento de las conductas que forman la base de un funcionamiento emocional saludable. El voluntariado, el autodesarrollo y el cuidado de los demás es probable que sean parte del panorama. Quizás incluso empezaremos a vernos a nosotros mismos como nuestro propio trabajo vital. Podríamos incluso dirigir nuestras energías al duro trabajo del autodescubrimiento y el entrenamiento del corazón y la mente, reducir el estrés y cultivar la felicidad de forma  que sólo nuestros propios esfuerzos pueden conseguir. Lejos de ser otra moda pasajera, quizás la moda del mindfulness es el inicio de una macrotendencia que colocará el autoconocimiento y la práctica contemplativa en el centro del empeño humano. Esperemos que sea así.

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